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Los biosimilares son medicamentos modelados a partir de otro tipo de medicamentos llamados biofármacos. Ambas opciones pueden usarse para tratar una gama de problemas médicos, incluyendo trastornos autoinmunitarios tales como la artritis reumatoide (AR) y algunos tipos de cáncer.
Los biofármacos se preparan a partir de una fuente natural, tal como células vegetales o humanas y los biosimilares se preparan de la misma forma. Para recibir la aprobación de la FDA, se debe demostrar que un biosimilar funciona de la misma forma y con la misma seguridad que el biofármaco en el que se basó su diseño (denominado un producto de referencia).
Preparar un medicamento a partir de materiales vivos es un proceso complejo y largo y el precio de los biofármacos refleja eso. Por ejemplo, los biofármacos que se usan para tratar la AR pueden costar hasta $36,000 al año.
Puesto que los biosimilares se basan en un biofármaco, su preparación es más fácil y barata, lo cual implica que son más baratos para los pacientes. En promedio, los biosimilares cuestan aproximadamente una tercera parte de lo que cuestan los productos de referencia.
Si vives con un trastorno médico que puede manejarse con biofármacos, es posible que biosimilares sean una alternativa más asequible que funcionará igual de bien.
Aquí encontrarás algunas preguntas que puedes hacer a tu proveedor de atención médica (HCP, por sus siglas en inglés) sobre biosimilares.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Sandoz.