Los investigadores creen que la recomendación de la vacuna contra el VPH, que estuvo disponible en 2006 para niños de ambos sexos ha contribuido con la disminución de diagnósticos de cáncer cervical de las mujeres más jóvenes incluidas en el estudio. Pero esta disminución podría reversarse también puesto que muchas personas no acudieron a pruebas regulares ni se vacunaron durante la pandemia del covid-19. La Dra. Avila también se pregunta si ha habido una reducción de los esfuerzos educacionales relacionados con el VPH, con la vacuna y con la importancia de las pruebas de cáncer cervical, entre otras preocupaciones médicas, mientras el mundo se enfocaba en el covid-19 los últimos tres años.
La Dra. Avila dijo que también le preocupa otra estadística del estudio de 2022.
“Estamos observando un incremento de adenocarcinoma, que es un tipo más agresivo de cáncer cervical”, dijo la Dra. Avila. “Los más comunes se conocen como cánceres escamocelulares. Los adenocarcinomas son un poco infrecuentes, pero su incidencia está aumentando. Las mujeres de raza blanca que viven en estados del sur han estado teniendo, particularmente, incrementos de adenocarcinomas y tenemos que identificar todavía por qué está sucediendo eso”
Las condiciones socioeconómicas, incluyendo los ingresos, la ubicación y problemas con seguros médicos, también pueden jugar un papel importante en el aumento de diagnósticos de etapas avanzadas debido a una falta de acceso a atención de buena calidad. La Dra. Avila dijo que muchas de sus pacientes con cáncer cervical de etapas avanzadas acudieron a Moffitt Cancer Center para someterse a pruebas porque no podían obtener citas médicas oportunas con sus ginecólogos regulares para hacerse pruebas.
El cáncer cervical tiene un desarrollo lento, así que un diagnóstico de cáncer de etapa avanzada a menudo significa que una persona no se hizo pruebas en entre 5 y 10 años. Para mujeres de mayor edad, la Sociedad estadounidense contra el cáncer recomienda que se deje de hacer pruebas a los 65 años si alguna paciente ha tenido varias pruebas seguidas con resultados negativos durante los últimos 10 años, incluyendo una durante los últimos cinco años. Las investigaciones han descubierto que a medida que las mujeres envejecen, se hacen menos pruebas.
“Cuando no se hacen esas pruebas, no se detectan anormalidades. Y luego, repentinamente, mujeres cumplen 65 años y pensamos que todo está bien y, en vez de eso, descubrimos que tienen cáncer cervical”, dijo la Dra. Avila