Fundamentos de la enfermedad de Alzheimer
Avances en la forma que diagnosticamos y tratamos la enfermedad de Alzheimer están cambiando lo que pensamos sobre este trastorno cerebral. Aquí encontrarás lo que debes saber.
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Hablar sobre ciertos temas médicos puede ser difícil. La enfermedad de Alzheimer no es la excepción y por buenos motivos. La mayoría de nosotros crecimos en una época en la que la única forma de saber si tenías la enfermedad de Alzheimer era mediante una autopsia después de morir.
Este trastorno que deteriora la mente era un misterio y tal vez lo peor de todo era que no se podía hacer nada al respecto.
Afortunadamente, mucho ha cambiado con el paso de los años. Los avances de los métodos de detección, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Alzheimer implican más oportunidades para detectar esta enfermedad en sus etapas tempranas cuando la mayoría de opciones terapéuticas son viables.
Y las investigaciones demuestran que ser proactivo en lo que se refiere a tu salud cerebral puede ser útil para reducir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Es importante que las mujeres tomen esto en cuenta puesto que casi 2 de cada 3 personas con la enfermedad de Alzheimer en EE.UU. son mujeres.
Aquí encontrarás todo lo que debes saber sobre los síntomas, factores de riesgo, opciones terapéuticas y consejos para la prevención de la enfermedad de Alzheimer.
La enfermedad de Alzheimer no es una parte normal del proceso de envejecimiento. Es un trastorno cerebral que empeora con el tiempo. Esta enfermedad causa un deterioro cognitivo al destruir lentamente células cerebrales que facilitan los procesos de aprendizaje, raciocinio, concentración y de la memoria. Con el tiempo, la enfermedad de Alzheimer impide la ejecución de tareas cotidianas sencillas tales como comer o bañarse.
Si bien todavía se están realizando investigaciones para determinar la causa directa de la enfermedad de Alzheimer, estudios demuestran que la acumulación de proteínas anormales en el cerebro, denominadas placas amiloides y ovillos neurofibrilares, se asocia a la enfermedad y esta acumulación se puede detectar hasta 20 años antes de que empiecen a haber síntomas.
La enfermedad de Alzheimer tiene varias etapas y sus síntomas progresan lentamente durante muchos años.
El síntoma más frecuente de la enfermedad de Alzheimer en sus primeras etapas es una pérdida leve de la memoria que altera la vida cotidiana, tal como extraviar cosas, olvidar nombres y hacer las mismas preguntas repetitivamente. Cambios de comportamiento, tales como no desear ver a amigos o familiares o alejarse de eventos sociales, también son síntomas de la enfermedad de Alzheimer en sus etapas tempranas.
Las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer incluyen:
Enfermedad de Alzheimer sin deterioro cognitivo: Sin síntomas cognitivos que puedan notarse, pero podrían haber cambios biológicos del cerebro.
Enfermedad de Alzheimer de etapa temprana con deterioro cognitivo leve (DCL): Puede notarse la pérdida de memoria, pero vivir independientemente (la capacidad de realizar quehaceres de la casa, manejar, mantenerse al día con el cuidado personal) todavía es posible. Podría requerirse ayuda para tareas complicadas tales como la administración de medicamentos y las finanzas.
Enfermedad de Alzheimer de etapa temprana con demencia leve: Cambios de la función cognitiva y el comportamiento empiezan a afectar la vida cotidiana. Podría requerirse ayuda para actividades funcionales de la vida cotidiana. Síntomas comunes de la enfermedad de Alzheimer de etapa temprana con demencia leve son, entre otros, dificultad para usar las palabras correctas, lapsos de memoria frecuentes y extraviar o perder cosas más frecuentemente.
A medida que la enfermedad de Alzheimer progresa a sus etapas moderadas, daños de las neuronas en el cerebro dificultan la comunicación de pensamientos y sentimientos y la ejecución de tareas cotidianas sin ayuda.
Otros síntomas de la enfermedad de Alzheimer en sus etapas moderadas podrían incluir:
En etapas posteriores de la enfermedad de Alzheimer, los síntomas mentales y físicos progresan y se vuelven más graves. Durante este tiempo, funciones tales como comunicarse, caminar, comer y tragar podrían volverse difíciles o imposibles. Con el tiempo, personas con la enfermedad de Alzheimer de etapas avanzadas no podrán cuidarse y necesitarán atención 24 horas al día.
Si bien todavía se investiga cuál es la causa directa de la enfermedad de Alzheimer, hay varios factores que pueden incrementar el riesgo de esa enfermedad.
Los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer incluyen:
El riesgo de la enfermedad de Alzheimer aumenta si tienes un padre o hermano que vive con esa enfermedad en comparación con personas que no tienen familiares cercanos que viven con esa enfermedad. Esto es especialmente importante para las mujeres si se toma en cuenta que 1 de cada 3 mujeres reportó antecedentes familiares de la enfermedad de Alzheimer o de demencia, según una encuesta reciente realizada por HealthyWomen.
Los profesionales clínicos usan una combinación de varias pruebas diferentes e información médica que es útil para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. El proceso de diagnóstico podría incluir:
Los análisis de sangre de la enfermedad de Alzheimer están entre los avances más recientes de detección y diagnóstico de esa enfermedad.
Actualmente, hay cuatro pruebas de sangre aprobadas por la FDA [Administración de alimentos y medicamentos] que son útiles para detectar marcadores reconocidos de la enfermedad de Alzheimer, tales como proteínas amiloides β y tau fosforiladas (p-tau). Estas pruebas de sangre no pueden diagnosticar la enfermedad de Alzheimer por su propia cuenta, pero pueden ser parte de un proceso que es útil para descartar o diagnosticar esa enfermedad para personas que muestran síntomas de deterioro cognitivo.
¿Tienes curiosidad? No eres la única. Nuestra encuesta determinó que 9 de cada 10 mujeres están dispuestas a hacerse pruebas de sangre útiles para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer en forma temprana.
Si bien actualmente no hay cura para la enfermedad de Alzheimer, hay dos categorías de tratamientos aprobados por la FDA para la enfermedad de Alzheimer: fármacos que se monitorean en forma activa para evaluar su seguridad o efectos colaterales. Se usan en las etapas tempranas de esta enfermedad para reducir el progreso y medicamentos que son útiles para aliviar los síntomas temporalmente.
Para las primeras etapas: Fármacos antiamiloides remueven proteínas amiloides β que forman placas en el cerebro que hacen que las células mueran.
Para el control de síntomas cognitivos: Estos medicamentos son útiles para la memoria, el raciocinio y la ejecución de tareas cotidianas.
Puesto que los síntomas varían para cada persona, podrían recetarse otros medicamentos para el insomnio, el estado de ánimo, cambios de comportamiento y otros problemas médicos.
El mejor ataque es una buena defensa en lo que se refiere a tu salud cerebral. Investigaciones demuestran que aproximadamente el 45% de todos los casos de demencia podrían retrasarse o prevenirse, así que cambios pequeños pueden marcar una diferencia importante.
Habla con tu profesional clínico sobre cualquier factor de riesgo que tengas y si un análisis de sangre o prueba para detectar la enfermedad de Alzheimer es algo que deberías considerar. Y sé proactiva: En nuestra encuesta, aproximadamente solo 1 de cada 10 mujeres reportaron tener una conversación con su profesional clínico sobre pruebas de detección de la enfermedad de Alzheimer aun cuando más de 9 de cada 10 reconocieron que un diagnóstico temprano les daría más tiempo para considerar opciones terapéuticas.
Además de hablar con tu profesional clínico, tus elecciones de estilo de vida pueden tener un impacto importante en tu cerebro.
Algunos métodos que son útiles para reducir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer:
El diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Alzheimer ha progresado mucho. No hay mejor momento que el presente para ser proactiva en lo que se refiere a tu salud cerebral.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Eli Lilly.





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