Información básica de la artritis reumatoide
La artritis reumatoide es un trastorno autoinmunitario que afecta las articulaciones y qué causa dolor y rigidez. Entérate de los síntomas y las opciones terapéuticas disponibles.
Cuando escuchas el término "artritis", podrías pensar en dolores, molestias y pérdida de cartílago en las articulaciones tales como las rodillas, los tobillos y las manos. La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmunitaria causada por el ataque del sistema inmunitario a las articulaciones, y no por el desgaste progresivo del cartílago con el paso del tiempo.
Aproximadamente 1.5 millones de personas en EE.UU. viven con AR y 7 de cada 10 de ellas son mujeres. La AR puede ocurrir a cualquier edad, pero empieza más frecuentemente entre los 30 y 50 años.
Aquí encontrarás más información sobre los síntomas, las causas, los tratamientos y otros datos importantes que deberías conocer de la AR.
La artritis reumatoide (AR) es un trastorno autoinmunitario crónico por el cual el sistema inmunitario ataca tus articulaciones, específicamente la membrana sinovial, también conocida como cápsula sinovial. Cuando la membrana sinovial se inflama, esto causa dolor, hinchazón y rigidez.
Si bien la AR más comúnmente afecta las articulaciones, también puede dañar otras partes del cuerpo tales como la piel, los ojos, los vasos sanguíneos, el corazón y los pulmones.
La AR puede empezar en articulaciones pequeñas de las manos y los pies, pero a medida que el trastorno progresa, pueden haber síntomas en articulaciones más grandes tales como las muñecas, los codos, las caderas, las rodillas y los tobillos.
Podrías notar:
Usualmente, estos síntomas se manifiestan en las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo. Al igual que con otros trastornos inmunitarios, los síntomas de la AR se manifiestan repentinamente (lo que se conoce como un brote) y luego se siente alivio (lo que se conoce como una remisión).
La genética y mutaciones genéticas podrían contribuir con más del 50 % del riesgo de que una persona desarrolle AR. Personas con una mutación del gen del antígeno leucocitario humano (HLA, por sus siglas en inglés) podrían tener un mayor riesgo de AR.
Ciertos factores de riesgo podrían hacer que desarrolles AR, los cuales son, entre otros:
Si síntomas de AR no se tratan, este trastorno podría afectar otras partes del cuerpo y causar problemas tales como:
No hay una prueba que pueda diagnosticar la AR en forma individual. Tu profesional clínico podría referirte a un reumatólogo, un doctor que se especializa en trastornos articulares y autoinmunitarios. Te harán una examinación física y te preguntarán sobre tus síntomas y antecedentes médicos.
Pruebas de sangre para detectar inflamación podrían incluir la velocidad de sedimentación globular (VSG) o "velocidad de eritrosedimentación" y la proteína C reactiva (PCR). Otras pruebas de sangre detectan el factor reumatoide y anticuerpos del antipéptido cíclico citrulinado (anti-CCP) que atacan las articulaciones.
Imagenologías tales como radiografías, RM o ecografías detectan inflamaciones y lesiones articulares.
Los tratamientos para la AR tienen dos objetivos: reducir el dolor y la inflamación y prevenir o reducir el progreso de los daños articulares. Empezar el tratamiento temprano podría protegerte de una mejor forma de los daños a largo plazo que puede causar la AR.
Frecuentemente, los profesionales clínicos inicialmente te recetarán uno o más medicamentos. Estos podrían ser, entre otros:
Ejercicios de terapias físicas u ocupacionales podrían ser útiles para mantener a tus articulaciones en movimiento para aliviar la fatiga y para controlar el dolor.
También pueden hacerse cirugías para restaurar el movimiento de articulaciones con daños. Estas podrían ser cirugías para arreglar una deformidad o para reemplazar una cadera o rodilla.
Si bien tratamientos tales como medicamentos y cirugías son útiles para controlar los síntomas de la AR, también hay cosas que puedes hacer en tu hogar.
Actividades físicas de bajo impacto tales como caminar o nadar son útiles para incrementar o mantener la fuerza muscular alrededor de las articulaciones. Hacer movimientos en forma repetitiva tales como flexionar las rodillas demasiado puede causar lesiones articulares, así que evita esos movimientos lo más posible.
Una dieta antiinflamatoria (similar a la dieta mediterránea) podría ser útil para reducir la inflamación de las articulaciones y el riesgo de enfermedades cardiacas para personas con AR. Esto incluye alimentos no procesados, frutas, vegetales, ácidos grasos omega 3, cereales integrales y cantidades bajas de azúcar.
Mantén un peso saludable, lo cual puede reducir la inflamación y el dolor, y si fumas, trata de dejar de hacerlo.
Aunque es posible que no puedas prevenir la AR completamente, podrías implementar medidas para reducir ese riesgo. Implementar un tratamiento inmediatamente, podría reducir daños a largo plazo de las articulaciones y será útil para controlar la inflamación y el dolor.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Merck.





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