Para la mayoría de mujeres, los bochornos, la fatiga, el dolor articular y otros efectos colaterales de la terapia antiestrogénica afectan gravemente la calidad de vida. Las terapias antiestrogénicas también incrementan el riesgo de osteoporosis (pérdida ósea), coágulos de sangre y otros cánceres.
La prueba BCI es útil para que los pacientes y los profesionales clínicos tomen decisiones importantes sobre la terapia antiestrogénica, incluyendo la duración del tratamiento.
Los resultados de la prueba BCI predicen:
- El riesgo general individualizado (de 0 a 10 años después del diagnóstico) de que el cáncer que se trató reaparezca en otra parte del cuerpo (recurrencia metastásica)
- El riesgo tardío individualizado (de 5 a 10 años después del diagnóstico) de recurrencia metastásica
- Si una terapia antiestrogénica prolongada (más de cinco años) será útil para reducir el riesgo de una recurrencia tardía
Anteriormente, la prueba BCI se realizaba cinco años después del diagnóstico para determinar el riesgo de una recurrencia tardía y si una terapia antiestrogénica más larga sería útil para reducir ese riesgo. Ahora, como parte de la nueva alternativa expandida del BCI, la prueba puede realizarse antes justo después del diagnóstico o en las primeras etapas del tratamiento para proporcionar más información que sea útil para que los profesionales clínicos y las pacientes determinen un plan terapéutico personalizado desde el principio.
Por ejemplo, podría ser conveniente que personas que tienen un riesgo suficientemente bajo consideren un plan terapéutico menos agresivo. Para mujeres posmenopáusicas, esto podría significar terapias antiestrogénicas por menos tiempo. Y es posible que mujeres posmenopáusicas que tienen un riesgo mínimo no tengan que someterse a supresiones ováricas.