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Danielle Odom

Danielle “Dani” Odom graduated from OSU with a bachelor’s degree in journalism with a concentration in public relations.She credits this degree with positioning her well to end up in the talent acquisition and workforce development field.

Dani has three daughters, and is a grandmother of nine. Her family is scattered across the U.S. Dani and her husband reside in Alabama, where she is a talent acquisition manager. She enjoys painting, playing with her kittens, and chatting with friends and family in her free time.

Full Bio
Danielle Odom

Mi ginecóloga obstetra insistía en que yo no tenía cáncer, pero tenía cáncer cervical de etapa 2

Tuve que defender mis derechos para que me hagan pruebas adicionales, las cuales salvaron mi vida

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Enero es el Mes de Concientización del Cáncer Cervical

En marzo de 2022, tenía dolor en la parte inferior de mi espalda y empecé a sangrar durante momentos íntimos y otras actividades. Sentía distensión abdominal y cansancio y me preocupaba el sangrado puesto que removieron mi útero en 2016 porque tenía endometriosis y adenomiosis.

Cuando tuve una prueba Papanicolaou de rutina en agosto, empecé a sangrar abundantemente. Mi ginecóloga obstetra me dijo que mi cuello uterino se veía "muy irritado". Los resultados de la muestra indicaron que había inflamación y sangre, lo cual concordaba con el sangrado que ocurrió durante el procedimiento. Mis células parecían irregulares, pero ella me aseguró que no era algo alarmante.

Por algún motivo sentía que el sangrado después de la prueba Papanicolaou no era normal. Insistí en que analice mi situación en mayor detalle y aceptó hacer una colposcopia y una biopsia de mi cuello uterino. Sangré mucho después de este procedimiento también, por lo que hizo más pruebas, tratando de detectar cualquier cosa, incluyendo cáncer, pero ella pensaba que podía ser algo más o tal vez nada. Sentí frustración. Quería confiar en mi ginecóloga obstetra, pero presioné para que se hagan más pruebas porque me parecía obvio que algo estaba mal con mi cuello uterino. Durante ese tiempo, me dijo que estaba segura de que no era cáncer pero no proporcionó ninguna otra explicación.

Unas semanas después, había recibido todos los resultados excepto los de la prueba de cáncer. Mi ginecóloga obstetra sugirió cirugía para remover mi cuello uterino porque estaba muy irritado y no sanaba. Ya había tenido seis cirugías por otros trastornos y le dije que no tendría otra a menos que sea absolutamente necesario.

El 5 de octubre, el mismo día que removieron mi útero seis años antes, mi ginecóloga obstetra me llamó para decirme que los resultados indicaban que tenía una etapa temprana de adenocarcinoma, un tipo de cáncer cervical. Dijo que se detectó temprano e inmediatamente me refirió a una oncóloga ginecológica. Me levanté de mi escritorio para llamar a mi mamá y a quien ahora es mi esposo y volví a trabajar. Recuerdo que mi esposo me envió un mensaje de texto, "¿podrías dejar de trabajar y venir a casa?" Creo que no reaccioné adecuadamente debido a la conmoción de recibir un diagnóstico de cáncer. No sabía cómo procesar lo que me ocurría.

Mi esposo y yo fuimos a la consulta con la oncóloga en Mitchell Cancer Institute el día siguiente. Fue magnífico sentir que me veían y me escuchaban. La oncóloga inmediatamente reconoció que tenía un tumor y dijo que estaba al menos en la etapa 1. Hizo otra biopsia y se programaron más pruebas, incluyendo una TEP, una TC y una RM, y otra consulta para revisar los resultados. Estaba abrumada en lo que se refería a las decisiones de cómo seguir adelante con mi vida: ¿Cómo y cuándo se lo digo a otras personas? ¿Cómo manejaré todas las pruebas que debo tener y cómo me harán sentir?

En la consulta de seguimiento, me diagnosticaron cáncer cervical de etapa 1B3, es decir, el tumor que medía un poco más de cuatro centímetros, no se había diseminado a mis ganglios linfáticos. La doctora dijo que mi caso se presentaría al comité multidisciplinario de oncología para determinar el diagnóstico y el tratamiento.

Después de una evaluación adicional del comité multidisciplinario de oncología, se determinó que tenía cáncer de etapa 2B porque el tumor acababa de atravesar el endometrio. No podían hacer una cirugía para remover el tumor debido a su tamaño y diseminación. Radiación y quimioterapia eran mis únicas opciones terapéuticas. Durante las pruebas y la estadificación, seguí trabajando cuando no tenía consultas y tenía la flexibilidad de trabajar desde mi hogar una vez a la semana. El trabajo fue como un escape, me distraía y me daba una sensación de control. También pasé mucho tiempo investigando el cáncer cervical para entender lo que me ocurría.

Si bien mi diagnóstico reforzó mi relación con mi esposo, sabía que necesitaba apoyo emocional y una comunidad. Fue entonces cuando encontré Cervivor, un grupo de pacientes de cáncer cervical a nivel mundial y un grupo local llamado Sisterhood of Survivorship [Hermandad de la supervivencia] (SOS) mediante mi centro de cáncer. Cervivor fue útil para entender lo que debía esperar y allí encontré respuestas de personas que habían tenido experiencias similares. El grupo local SOS vino a mi rescate, proporcionando transporte a mis consultas y mostrando empatía con lo que estaba experimentando. Sentía mucha gratitud por tener personas en mi vida que sabían lo que estaba atravesando y que podían estar conmigo cuando más las necesitaba.

Empecé a pintar como pasatiempo durante la pandemia, pero pronto se convirtió en una forma de terapia durante el diagnóstico y el tratamiento y eso cambió mi creatividad. Mis primeras pinturas durante el diagnóstico tenían colores, texturas y patrones que plasmaban mi frustración. Posteriormente, mis obras se convirtieron en una forma en la que podía proporcionar esperanza a mis grupos de apoyo. Quería expresar cómo se siente no ser vista ni escuchada desde el punto de vista de una mujer y cómo se nos percibe a las mujeres como pacientes con cáncer.

Una pintura de Dani, 2024 Una pintura de Dani, 2024

Tuve una cirugía en noviembre para separar mis intestinos de mi cuello uterino, para despejar el área de radiación y para remover mis ovarios. Después, tuve inmediatamente una menopausia quirúrgica y empecé a trabajar desde casa hasta que empecé con la quimioterapia y la radioterapia. En enero, tenía vértigo e incluso me resultaba difícil sentarme. Puesto que me dedicaba a contratar personas para trabajos operativos, traté de posponer proyectos lo más posible, pero eventualmente entendí claramente que no podía seguir haciendo ese trabajo. De hecho me sentí bien cuando renuncié porque finalmente podría enfocarme completamente en mi salud.

Afortunadamente, mi tratamiento fue exitoso y estuve oficialmente en remisión en agosto de 2023. La quimioterapia es dura para tu cuerpo, por lo cual, además de tener una prueba Papanicolau cada seis meses, tengo consultas con múltiples especialistas y tomó varios medicamentos para los efectos colaterales, incluyendo para un trastorno autoinmunitario que me diagnosticaron recientemente. En abril, pude regresar a trabajar y el año siguiente me ascendieron a gerente de equipo. Me encanta mi trabajo, pero también tenía motivaciones financieras para regresar. Si bien tengo beneficios médicos excelentes, hay muchos gastos de bolsillo.

También tengo consultas con un terapeuta que me ha ayudado a enfocarme y a controlar el trauma y el TEPT que experimenté por el tratamiento contra el cáncer. Trato de concientizar a la gente sobre el autocuidado cada vez que puedo. Eso no solo implica cuidar tus uñas y tu cabello. Esas cosas también son buenas, pero el autocuidado incluye ir a tus consultas médicas, hacer las pruebas de control y no ignorar el hecho de que algo se siente raro. Es escuchar esa voz interior que dice, "algo no está bien aquí".

No ignores tus síntomas médicos. Tomar tiempo para saber qué ocurre con tu cuerpo puede salvar tu vida.

Recursos

Cervivor


Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Merck.


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