Información básica de la artritis psoriásica
Comprender este trastorno autoinmunitario podría ser útil para controlarlo
El 28 de septiembre de 2026 es el Día de la Concientización de la Artritis Psoriásica.
Si has escuchado de la psoriasis, probablemente sabes que es un trastorno de la piel que causa un sarpullido rojo con comezón. Pero la inflamación asociada a la psoriasis también puede afectar tus articulaciones, lo cual causa un trastorno denominado artritis psoriásica (APs).
Aproximadamente 1 de cada 3 personas con psoriasis también tiene APs. Si bien los hombres tienen más probabilidades de que les diagnostiquen ese trastorno, las mujeres tienen más dificultades con dolor, discapacidad y una peor calidad de vida en general por este trastorno.
Comprender la APs, incluyendo su apariencia y cómo se trata, podría ser útil para que vivas más cómodamente con ese trastorno.
Los investigadores no saben las causas de la APs, pero se piensa que tus genes podrían jugar un papel importante. Aproximadamente 2 de cada 5 personas con APs tienen al menos un pariente cercano que también tiene APs o psoriasis.
Si ya tienes un riesgo genético de desarrollar APs, posiblemente otro factor (tal como una lesión o infección) podría desencadenar este trastorno.
Para personas que viven con psoriasis, el lugar en el que se manifiesta puede ser un factor de riesgo de la APs. Por ejemplo, personas con psoriasis en el cuero cabelludo son cuatro veces más propensas a tener APs que personas que no tienen psoriasis en el cuero cabelludo. Y las personas con psoriasis en las uñas tienen tres veces más posibilidades de desarrollar el trastorno.
Al igual que la psoriasis, la APs es un trastorno autoinmunitario. Normalmente, el sistema inmunitario defiende nuestros cuerpos contra "intrusos" tales como bacterias y virus desencadenando reacciones tales como inflamación que están diseñadas para protegernos.
Con un trastorno autoinmunitario, el sistema inmunitario piensa erróneamente que una parte saludable del cuerpo es un intruso. La inflamación se vuelve nociva en vez de ofrecer protección porque el cuerpo esencialmente se ataca a sí mismo. En el caso de la APs, la inflamación afecta tus articulaciones y tu piel.
La APs frecuentemente es impredecible. El trastorno puede manifestarse gradual o repentinamente y los síntomas podrían apenas notarse o podrían ser debilitadores. Estos síntomas son, entre otros:
La APs usualmente se desarrolla después de la psoriasis, pero a veces se manifiestan primero problemas articulares. Los síntomas que deben monitorearse son, entre otros, dolor en el tendón de Aquiles, fascitis plantar y rigidez articular que mejora cuando te mueves.
Las articulaciones y la piel no son las únicas partes de tu cuerpo que resultan afectadas por la APs. Personas con este trastorno podrían tener un mayor riesgo de desarrollar otros problemas médicos. Estos son, entre otros:
Incluso si solo tus articulaciones resultan afectadas, la APs puede perjudicar tu bienestar. El dolor, la inflamación y la rigidez podrían dificultar incluso las tareas más sencillas y podrían afectar gravemente tu calidad de vida.
Tu profesional clínico de atención primaria o un reumatólogo (especialista en articulaciones) podría ayudarte con un diagnóstico de APs. Hablará contigo sobre tus síntomas y te preguntará sobre cualquier antecedente familiar de ese trastorno.
Luego, probablemente usará una combinación de los siguientes recursos:
Cuanto más pronto se detecte la APs, mejor. Un diagnóstico temprano de la APs puede evitar que este trastorno empeore y prevenir lesiones irreversibles.
Una vez que te diagnostiquen APs, tendrás muchas opciones terapéuticas. Algunas de ellas son:
El medicamento adecuado para ti dependerá de tus circunstancias únicas, incluyendo tus síntomas, estilo de vida y otros trastornos médicos.
Tu profesional clínico evaluará tus opciones y te ayudará a preparar un plan terapéutico.
A medida que controles tu APs, puedes tomar medidas para que tu proceso sea menos difícil. Considera integrar estas estrategias de autocuidado en tu rutina para fomentar tu salud física y mental.
A veces el autocuidado significa admitir que no puedes hacer todo tú misma. Si bien podría ser tentador ocultar las dificultades causadas por la APs de tus amigos y familiares, quizás porque no quieres incomodarlos o que se preocupen o porque sientes que deberías simplemente soportar esas dificultades, no tengas miedo de pedir ayuda.
Confía en que tus seres queridos desean saber lo que te pasa y que te ayudarán en la medida de lo posible. Todo lo que tienes que hacer es preguntar.
Los científicos no han encontrado todavía una cura para la artritis psoriásica, pero eso no significa que este trastorno crónico tiene que controlar tu vida.
Si tienes síntomas que piensas que podrían ser de APs, comunícate con tu profesional clínico o con un reumatólogo. Te podría ayudar con un diagnóstico y, juntos, podrán definir un plan terapéutico.
Con una combinación de medicamentos y autocuidado, además del apoyo de tu comunidad, deberías poder controlar tu APs y seguir disfrutando la vida que tanto amas.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Merck.





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