Los cálculos renales pueden ser diminutos, a veces tan pequeños como un grano de arena o de arroz, pero aun así pueden causar dolores graves. Eso se debe a que usualmente el dolor es el resultado de un cálculo que obstruye o distiende el uréter (el conducto que transporta la orina desde el riñón a la vejiga) a medida que se mueve a través de las vías urinarias.
Aquí encontrarás lo que debes saber sobre los cálculos renales, sus causas y tratamientos.
¿Qué es un cálculo renal?
El riñón se encarga de limpiar tu sangre y de eliminar desechos mediante la orina. Cuando hay demasiados minerales y sales en tu orina y no hay suficiente agua para que se disuelvan, estos pueden aglomerarse y formar cálculos renales.
Los minerales y sales que forman cálculos renales más frecuentemente son el calcio, el oxalato, el ácido úrico, la cistina y el fosfato.
¿Por qué se forman los cálculos renales?
Los cálculos renales se forman usualmente por una combinación de varios factores, tales como:
- La dieta y el estilo de vida: No beber suficientes líquidos, tener una dieta rica en sal o en proteínas animales, tomar muchas bebidas azucaradas y comer muchos alimentos altos en oxalato (tales como espinacas, remolachas, nueces y chocolate)
- Medicamentos y suplementos: Dosis altas de vitamina C, suplementos de calcio (especialmente si se toman sin comer alimentos), así como el uso frecuente de laxantes y ciertos medicamentos (por ejemplo, topiramato para migrañas o convulsiones o algunos medicamentos para el VIH)
- Ciertos trastornos médicos: Trastornos tales como obesidad, hiperparatiroidismo, diarrea crónica o malabsorción (incluyendo enfermedades intestinales inflamatorias), gota, infecciones urinarias recurrentes y trastornos genéticos infrecuentes tales como la hiperoxaluria primaria (que causa que el cuerpo produzca demasiado oxalato)
- La genética: Tener un familiar que ha tenido uno o más cálculos renales
¿Cuántos tipos de cálculos renales existen?
Hay cuatro tipos de cálculos renales:
- Cálculos de calcio: Este es el tipo más común de cálculos renales. Muchos son cálculos de oxalato cálcico. El cuerpo produce oxalato y también puede encontrarse en algunos alimentos (tales como espinacas, frutos secos y chocolate). Los cálculos de fosfato cálcico son menos frecuentes y podrían asociarse a ciertos trastornos metabólicos o medicamentos (incluyendo algunos que se usan para la prevención de migrañas o convulsiones).
- Cálculos de ácido úrico: Los cálculos de ácido úrico pueden formarse cuando la orina es continuamente ácida. Los factores de riesgo incluyen gota, deshidratación, diarrea crónica, diabetes y una dieta rica en purinas (que se encuentran en alimentos tales como menudos y algunos mariscos).
- Cálculos de estruvita: Los cálculos de estruvita (a veces denominados cálculos por infección) pueden formarse después de una infección urinaria causada por ciertas bacterias. Pueden aumentar de tamaño rápidamente y volverse grandes.
- Cálculos de cistina: Los cálculos de cistina son el producto de un trastorno genético e infrecuente denominado cistinuria, el cual hace que demasiada cistina se filtre a tu orina.
¿Cuáles son los síntomas de los cálculos renales?
Los cálculos renales pueden causar síntomas una vez que se mueven al uréter, es decir, el grupo de conductos que conectan los riñones con la vejiga. Uno de los primeros síntomas es dolor grave y repentino, incluyendo:
- Dolor agudo en el costado del tórax y en la espalda, abajo de las costillas
- Dolor que se propaga a la parte inferior del estómago y a la entrepierna
- Dolor o sensación de ardor al orinar
El dolor también puede ser intermitente y cambiar de intensidad. Y a medida que el cálculo renal se mueve a través de las vías urinarias, el dolor también podría moverse de esa misma forma.
Otros síntomas de un cálculo renal incluyen:
- Orina rosada, roja o café
- Orina brumosa o de mal olor
- Una sensación constante de que necesitas orinar, orinar más frecuentemente que lo normal un orinar en porciones pequeñas
- Náuseas o vómito
- Fiebre y escalofríos (si tienes fiebre y escalofríos, busca atención médica inmediatamente. Esto podría ser señal de una infección).
¿Causan complicaciones los cálculos renales?
La mayoría de personas se recuperan de cálculos renales sin problemas a largo plazo. Pero a veces pueden causar complicaciones, especialmente si bloquean el flujo de orina o si provocan una infección. Personas con cálculos recurrentes también podrían tener un mayor riesgo de enfermedades renales crónicas. Investigaciones también han identificado conexiones entre los cálculos renales y trastornos tales como hipertensión, enfermedades cardiovasculares y menor densidad ósea, pero estas conexiones no significan necesariamente que los cálculos causen directamente estos trastornos
¿Qué tratamientos hay para los cálculos renales?
La mayoría de cálculos renales se expulsan cuando orinas sin tener que tomar ninguna medida adicional. Este proceso puede ser muy molesto o doloroso, por lo cual, tu proveedor de atención médica podría recetar medicamentos que serán útiles para que los cálculos salgan más fácilmente y para reducir las náuseas, el vómito y el dolor.
Si los cálculos renales son demasiado grandes para salir sin medidas adicionales, lo más probable es que debas someterte a un procedimiento para fragmentarlos o removerlos.
Litotricia mediante ondas de choque: Se usan ondas de choque para fragmentar un cálculo en pedazos más pequeños para que estos puedan pasar con la orina.
Ureteroscopia: Se pasa un ureteroscopio delgado a través de la uretra y la vejiga hasta el uréter. Un láser puede fragmentar el cálculo y los pedazos pueden removerse con una canasta pequeña. A veces se inserta un catéter temporal para que la orina siga fluyendo mientras baja la hinchazón.
Nefrolitotomía percutánea: Se usa para cálculos más grandes o complejos. Un cirujano hace una incisión pequeña en tu espalda y usa un endoscopio para alcanzar el riñón, fragmentar el cálculo y remover los pedazos.
Cirugía laparoscópica o abierta: Actualmente es muy raro que se necesiten cirugías para cálculos renales, pero podrían utilizarse en casos específicos en los que otros tratamientos no son una opción.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Alnylam.
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