Lo que las mujeres deben saber sobre los cálculos renales
Obtén más información sobre estos diminutos pero dolorosos cálculos
Los cálculos renales pueden ser diminutos, a veces tan pequeños como un grano de arena o de arroz, pero aun así pueden causar dolores graves. Eso se debe a que usualmente el dolor es el resultado de un cálculo que obstruye o distiende el uréter (el conducto que transporta la orina desde el riñón a la vejiga) a medida que se mueve a través de las vías urinarias.
Aquí encontrarás lo que debes saber sobre los cálculos renales, sus causas y tratamientos.
El riñón se encarga de limpiar tu sangre y de eliminar desechos mediante la orina. Cuando hay demasiados minerales y sales en tu orina y no hay suficiente agua para que se disuelvan, estos pueden aglomerarse y formar cálculos renales.
Los minerales y sales que forman cálculos renales más frecuentemente son el calcio, el oxalato, el ácido úrico, la cistina y el fosfato.
Los cálculos renales se forman usualmente por una combinación de varios factores, tales como:
Hay cuatro tipos de cálculos renales:
Los cálculos renales pueden causar síntomas una vez que se mueven al uréter, es decir, el grupo de conductos que conectan los riñones con la vejiga. Uno de los primeros síntomas es dolor grave y repentino, incluyendo:
El dolor también puede ser intermitente y cambiar de intensidad. Y a medida que el cálculo renal se mueve a través de las vías urinarias, el dolor también podría moverse de esa misma forma.
Otros síntomas de un cálculo renal incluyen:
La mayoría de personas se recuperan de cálculos renales sin problemas a largo plazo. Pero a veces pueden causar complicaciones, especialmente si bloquean el flujo de orina o si provocan una infección. Personas con cálculos recurrentes también podrían tener un mayor riesgo de enfermedades renales crónicas. Investigaciones también han identificado conexiones entre los cálculos renales y trastornos tales como hipertensión, enfermedades cardiovasculares y menor densidad ósea, pero estas conexiones no significan necesariamente que los cálculos causen directamente estos trastornos
La mayoría de cálculos renales se expulsan cuando orinas sin tener que tomar ninguna medida adicional. Este proceso puede ser muy molesto o doloroso, por lo cual, tu proveedor de atención médica podría recetar medicamentos que serán útiles para que los cálculos salgan más fácilmente y para reducir las náuseas, el vómito y el dolor.
Si los cálculos renales son demasiado grandes para salir sin medidas adicionales, lo más probable es que debas someterte a un procedimiento para fragmentarlos o removerlos.
Litotricia mediante ondas de choque: Se usan ondas de choque para fragmentar un cálculo en pedazos más pequeños para que estos puedan pasar con la orina.
Ureteroscopia: Se pasa un ureteroscopio delgado a través de la uretra y la vejiga hasta el uréter. Un láser puede fragmentar el cálculo y los pedazos pueden removerse con una canasta pequeña. A veces se inserta un catéter temporal para que la orina siga fluyendo mientras baja la hinchazón.
Nefrolitotomía percutánea: Se usa para cálculos más grandes o complejos. Un cirujano hace una incisión pequeña en tu espalda y usa un endoscopio para alcanzar el riñón, fragmentar el cálculo y remover los pedazos.
Cirugía laparoscópica o abierta: Actualmente es muy raro que se necesiten cirugías para cálculos renales, pero podrían utilizarse en casos específicos en los que otros tratamientos no son una opción.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Alnylam.





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