Cuando traté de obtener tratamiento para el dolor, todo lo que los doctores veían era mi talla
Resulta que tenía artropatía psoriásica, un trastorno autoinmunitario, y finalmente encontré un tratamiento que funciona. No era disminuir de peso.
Tal como se relató a Erica Rimlinger
Caminaba a una clase en la universidad cuando empecé a sentir un dolor pulsátil en mi pie izquierdo. Cuando me saqué el zapato para investigar, parecía que una bola se había materializado en la parte superior de mi pie. ¿Lo golpee con algo? ¿Le cayó algo? La piel no tenía color rojo y no estaba sangrando. ¿Qué estaba pasando? Mi pie sanó después de varios días y, hasta entonces, el dolor afectó mi capacidad para caminar.
Analgésicos de venta sin receta no surtían efecto. Tuve una consulta con un médico general, quien administró una inyección de corticoesteroides que fue útil para la inflamación. Y pensé que ese era el final de la historia de ese dolor misterioso.
En realidad, la historia acababa de empezar. Un poco después de la inflamación de mi pie, aparecieron ronchas escamosas, rojas y elevadas sobre la piel de mi frente. Tuve una consulta con una dermatóloga que me diagnosticó psoriasis en placas. "¿Tienes seguro?", me preguntó. Afortunadamente lo tenía. Empecé a usar champú de alquitrán, cremas, medicamentos e inyecciones caras. Solo las inyecciones eran útiles, pero nunca por mucho tiempo.
Mientras tanto, el dolor y la inflamación misteriosa se manifestaron otra vez. Se inflamó mi rodilla izquierda, luego mi muñeca, luego mi espalda y luego mi codo derecho. Parecía moverse por mi cuerpo sin causa aparente ni patrón predecible. ¿Era estrés lo que causaba este caos en mi cuerpo? ¿Qué estaba pasando?
Mis doctores sugirieron que mi peso podía ser la causa, pero sabía que ese no era el problema. De hecho, había disminuido de peso recientemente. Me diagnosticaron resistencia a la insulina y problemas tiroideos. Tomar medicamentos para esos trastornos disminuyó mi peso y salí del rango prediabético. Pero la disminución del peso no alivió mi dolor e inflamación constantes.
El dolor podía manifestarse en cualquier articulación de mi cuerpo en cualquier momento. La articulación afectada podía moverse siempre y cuando yo pudiese soportar el dolor punzante que causaba ese movimiento. Usaba dispositivos ortopédicos en mis muñecas. El dolor era agotador y me dejaba exhausta.
Las consultas médicas no eran útiles. Tener una talla grande implicaba lidiar con comentarios que me daban vergüenza y una sensación de culpa por mi talla. Salí de varias consultas médicas con exasperación por sus consejos: "Coma menos. Haga más actividades físicas". En el fondo de mi corazón sabía que detrás de todo esto había algo más.
Nadie escuchó mis protestas hasta que, en una consulta con un doctor nuevo, recibí un diagnóstico que asociaba mi psoriasis en placas con mi dolor articular. Tenía un trastorno autoinmunitario denominado artropatía psoriásica.
Fue casi un alivio recibir ese diagnóstico. Sabía que era algo importante y que empezaría con un tratamiento que requería un poco de experimentos empíricos. Medicamentos empezaban a funcionar, luego dejaban de funcionar y me tocaba empezar nuevamente con un plan nuevo. A veces me daba ganas de decirles a los doctores que predicaban que debía disminuir de peso que mis síntomas desaparecieron con un tratamiento para un trastorno autoinmunitario que tenía.
Los medicamentos eran caros, incluso con la cobertura del seguro. Las inyecciones que se aplicaban bajo cada brote de psoriasis en placas eran particularmente caras y solo eran útiles para los problemas de la piel, no para el dolor articular. Participé en estudios clínicos porque los medicamentos eran gratuitos y me pagaban un subsidio para probar tratamientos de vanguardia: un beneficio doble.
Actualmente, tomo un biofármaco que está funcionando y que lo ha hecho durante los últimos tres o cuatro meses, una de las instancias más largas de éxito con un tratamiento. Estoy cruzando mis dedos. Durante este proceso, he recibido apoyo de mi comunidad virtual. Es útil hablar con personas que saben lo que estás experimentando. También es bueno tener una pareja solidaria que sabe que soy fuerte, pero que también sabe que a veces solo necesito llorar.
La artropatía psoriásica es un trastorno de por vida y su tratamiento ha sido difícil, pero la parte más dura de este proceso fue encontrar un doctor que me vea como una persona, no solo como lo que indica una balanza. La obesidad es un trastorno complejo y, si bien puede causar problemas médicos, ciertamente no es la causa de todos los problemas médicos. E, incluso si la obesidad puede correlacionarse con la artropatía psoriásica, mi doctor nuevo me dijo sin rodeos: Tu peso no causó esto.
Tengo suerte de que el mensaje repetitivo de disminución de peso no impidió que acuda a este doctor cuando más necesitaba hacerlo. Toda una vida de personas diciéndome que mi dolor se debía a la talla de mi cuerpo reforzaba la idea de que yo era el problema y de que mi dolor era mi culpa.
Les digo a mujeres de toda talla que tengan consultas con un dermatólogo lo antes posible si tienen dolor y placas. Incluso si piensas que los síntomas no son un problema grave, como yo lo hice al principio, no los ignores. Haz que los evalúen. Es difícil recibir un diagnóstico de cualquier trastorno autoinmunitario, pero se están desarrollando tratamientos nuevos todos los días, y la esperanza puede más que la artropatía psoriásica.
Este recurso se preparó con el apoyo de Merck y Takeda.
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