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Alex Fulton
Alex Fulton has been working in the wellness field for more than 20 years. She has written extensively about integrative medicine, herbalism, supplements and other topics related to holistic health. Alex also focuses on issues related to women's health, from menstruation to menopause. She has collaborated with physicians, midwives and functional medicine practitioners to promote natural approaches to health care for women. She has a BA in English from the University of Wisconsin-Madison.
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8 Types of Migraine Attacks
Understanding different types of migraine may help you manage yours
39 million people in the U.S. have migraine disease – and it’s 3x more common in women than men.
Most people with the disease get 2-4 migraine attacks/month on average.
Types of migraine
Migraine without aura
This is sometimes called common migraine because about 3 in 4 people with migraine experience this type.
Some symptoms may include:
- Throbbing pain on one or both sides of the head
- Moderate to severe head pain that gets worse with normal physical activity
- Nausea and/or vomiting
- Sensitivity to light, sound and smell
Migraine with aura
About a quarter of people with migraine get a warning sign, called an aura, that an attack is coming. This can occur 5-60 minutes before a migraine attack.
Symptoms include:
- Seeing flashing lights, wavy lines, bright dots or zigzags
- Trouble seeing
- Tingling or “pins and needles” feeling
- Trouble speaking clearly
- Weakness
- Head pain
Migraine without head pain
Also known as a silent migraine, this is migraine with aura but without head pain. It affects about 4% of people with migraine overall, but may become more common for people with migraine as they approach midlife.
About 4 of 10 people who have migraine with aura will have aura without head pain later in life.
Symptoms include:
- Seeing flashing lights, wavy lines, bright dots or zigzags
- Trouble seeing
- Tingling or “pins and needles” feeling
- Trouble speaking clearly
- Weakness
Vestibular migraine
Vestibular migraine involves vertigo (dizziness) in addition to head pain. It’s most common in people with a history of motion sickness and migraines.
Symptoms include:
- Dizziness that lasts from minutes to hours (or even days)
- Balance problems
- Throbbing head pain, usually on one side of the head
- Nausea and/or vomiting
- Sensitivity to light, sound and smell
Retinal migraine
Retinal migraine causes visual disturbances in one eye. It is rare and typically affects women of childbearing age .
Symptoms include:
- Seeing twinkling or flashing lights in one eye
- Decreased or lost vision in one eye
- Head pain that may be present from the onset or start up to an hour later
Chronic migraine
A person has chronic migraine if they have headache pain for 15+ days (with migraine symptoms for at least 8 of them), 3 months in a row. If you have migraine attacks fewer than 15 days a month, it’s called episodic migraine.
Symptoms may include:
- Frequent moderate or severe headache attacks
- Pain on one side of the head or both
- Throbbing, pulsing or pounding head pain
- Nausea and or vomiting
- Sensitivity to light, sound and smell
Menstrual migraine
This migraine is linked to hormone changes during the menstrual cycle. Attacks usually hit just before or when your period starts, and are often worse and last longer than at other times during your cycle.
Symptoms may include:
- Throbbing head pain, often on one side of your head
- Nausea and/or vomiting
- Sensitivity to light, sound and smell
- Chills and sweating
- Sore or sensitive scalp
Hemiplegic migraine
This rare migraine type involves weakness on one side of the body, sometimes with an aura and not always with head pain. Because of these symptoms, this type of migraine attack is sometimes mistaken for a stroke and should be checked by a healthcare provider (HCP).
Symptoms include:
- Weakness on one side of the body
- Head pain
- Vision changes
- Numbness
- Tingling
- Trouble speaking
- Coordination issues
- Nausea and/or vomiting
- Sensitivity to sound and light
Concerned about migraine? Talk to your HCP.
This educational resource was created with support from Pfizer.
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Para muchas mujeres, una infección urinaria (IU) es una experiencia incómoda pero relativamente simple: Ardor al orinar, viajes frecuentes al baño y un régimen de antibióticos para curar la infección.
Pero a veces, una IU puede volverse mucho más grave o "complicarse", particularmente si la infección sale de la vejiga o si ocurre junto con otros trastornos médicos que dificultan su tratamiento.
Mindy Norlian aprendió cuán grave podría volverse una IU después de años de infecciones frecuentes después de la menopausia. Un día, mientras Norlian estaba en su trabajo, una de esas infecciones se convirtió en sepsis, lo cual requirió que la hospitalicen y antibióticos por vía IV.
"Empecé a sentirme muy enferma y a vomitar", dijo Norlian. "Llamaron al 911 porque estaba delirando".
La experiencia de Norlian resalta por qué las mujeres, particularmente las posmenopáusicas que tienen un mayor riesgo de IU, deberían entender la diferencia entre IU comunes y complicadas (cUTI, por sus siglas en inglés), los síntomas de cada una de ellas y cuándo es hora de recibir atención médica.
¿Qué es una IU complicada?
Las IU simples o comunes, ocurren más frecuentemente en la vejiga y usualmente las causan bacterias que pueden tratarse fácilmente. Las IU complicadas son infecciones que pueden ocurrir en cualquier lugar del sistema urinario y su tratamiento es más difícil o tienen un mayor riesgo de complicaciones y problemas graves.
"Una IU simple es usualmente solo una infección vesical común", explicó Rebecca Lane, M.D., una uroginecóloga con 18 años de experiencia.
"Una IU complicada es una infección que progresó más allá de la vejiga y que probablemente llegó a un riñón", dijo Lane. "También puede ocurrir si una infección es difícil de [curar] debido a bacterias resistentes o trastornos médicos tales como diabetes o un sistema inmunológico débil".
Una de las complicaciones más significativas de una IU es una infección renal. En casos graves, las bacterias también pueden ingresar al torrente sanguíneo y potencialmente causar sepsis, una reacción letal a infecciones.
Por qué se vuelven más frecuentes las IU después de la menopausia
Las infecciones urinarias son muy frecuentes para las mujeres y entre el 50 y 60% de mujeres desarrollan IU en algún momento de sus vidas. Después de la menopausia, aproximadamente entre el 10 y el 15% de mujeres experimentan infecciones urinarias recurrentes o complicadas.
La menopausia en sí no es necesariamente lo que hace que una IU se "complique". Pero causa cambios que pueden hacer que las infecciones urinarias se vuelvan más frecuentes.
Esto se debe en gran parte al estrógeno.
El estrógeno es beneficioso para los tejidos y el entorno de la vagina y las vías urinarias porque mantiene su elasticidad y humedad. A medida que los niveles de estrógeno fluctúan durante la perimenopausia y disminuyen después de la menopausia, ese entorno cambia, frecuentemente reduciendo el grosor de los tejidos vaginales, lo cual causa sequedad e irritación.
"El entorno de bajo estrógeno de la vejiga después de la menopausia hace que este sea un lugar más acogedor para que las bacterias se instauren, se reproduzcan y se queden", dijo Lane.
En el caso de Norlian, ella tuvo problemas urinarios cuando era niña debido a una uretra inusualmente delgada, pero dijo que no experimentó problemas significativos con IU hasta después de la menopausia.
Recordó que por varios años experimentó IU una o dos veces al mes. Eventualmente le dijeron que su uretra estaba doblada, pero que no estaba deteniendo orina y sus doctores no pensaban que sus infecciones eran resultado de su diferencia anatómica.
Ella sospechaba que la coincidencia de tiempo de sus infecciones frecuentes no era algo fortuito.
"Todavía creo que tenía muchas infecciones porque las hormonas eran cada vez menos efectivas", dijo Norlian.
¿Cómo puedes identificar si una IU se está volviendo grave?
Una infección vesical común podría causar dolor o ardor al orinar, ganas persistentes de orinar y una mayor frecuencia urinaria.
Los síntomas que deberían causar preocupación son los que sugieren que la infección llegó más allá de la vejiga.
"Si tienes fiebres, vomitas o tienes dolor de espalda, estas son señales que indican que podrías tener una infección renal", dijo Lane.
Esos síntomas podrían significar que lo que empezó como una infección vesical progresó y necesita un tratamiento más intensivo.
Los síntomas también podrían ser menos obvios para algunos adultos de edad avanzada. Lane indicó que podrían identificarse infecciones si un paciente de edad avanzada desarrolla un cambio no justificado de su estado mental.
Norlian experimentó eso de primera mano: Recuerda que empezó a delirar cuando la infección se convirtió en sepsis. Le hospitalizaron y le trataron con un antibiótico fuerte por vía IV.
¿Cómo se tratan las IU complicadas?
El tratamiento de las IU complicadas depende de la gravedad y la ubicación de la infección.
Una infección vesical no complicada generalmente se trata con un régimen corto de antibióticos orales. Antibióticos de amplio espectro son generalmente el primer tratamiento. Una IU complicada comúnmente requiere un régimen más largo de antibióticos puesto que la infección es grave y frecuentemente la causan bacterias que son resistentes a tratamientos. Si bien algunas IU complicadas requieren hospitalización para su tratamiento, algunas pacientes podrían recibir tratamientos orales en sus hogares.
"Si puedes tolerar los antibióticos por vía oral, no necesariamente necesitarás que te hospitalicen por una IU complicada o por una infección renal", dijo Lane.
Pero alguien que vomita y que no tolera medicamentos orales podría tener que ir al hospital para recibir antibióticos por vía IV. Infecciones graves, incluyendo las que ingresan al torrente sanguíneo, también podrían requerir hospitalización.
Puesto que la resistencia a antibióticos podría dificultar el tratamiento de algunas infecciones, determinar qué bacteria las causa y seleccionar el antibiótico apropiado también podría ser importante.
¿Pueden las mujeres posmenopáusicas prevenir las IU?
Para Lane, una de las herramientas más importantes que usa para prevenir las infecciones vesicales y evitar las IU complicadas de mujeres posmenopáusicas es el estrógeno vaginal.
El estrógeno vaginal es una terapia hormonal de venta con receta que se usa para tratar los cambios que los niveles bajos de estrógeno causan durante o después de la menopausia. El estrógeno vaginal se usa directamente en el área vaginal y restaura el estrógeno en los tejidos vaginales y urinarios.
También hay otras estrategias preventivas que las mujeres podrían considerar. Lane mencionó extractos de arándanos rojos y probióticos vaginales como posibles alternativas, pero enfatizó que el estrógeno vaginal es el método preventivo que más recomienda.
Un ginecólogo también podría recetar antibióticos de dosis bajas durante seis meses o más para mantener las IU bajo control para algunas mujeres. Si bien este es un método efectivo, usar antibióticos a largo plazo se asocia a resistencia antimicrobiana, lo cual puede hacer con el tiempo que las IU se vuelvan más difíciles de tratar.
También hay varios suplementos de venta sin receta disponibles que afirman que previenen IU, pero las mujeres que consideren suplementos deberían hablar de eso con su profesional clínico. La evidencia que respalda los suplementos para IU varía y estos podrían interactuar con medicamentos o trastornos médicos.
Hay cambios de comportamiento y del estilo de vida que también podrían ser útiles, tales como beber muchos líquidos diariamente para diluir la orina y expulsar las bacterias, vaciar tu vejiga después de relaciones sexuales y evitar aguantar las ganas de orinar por períodos largos de tiempo durante el día.
No ignores los cambios de una IU
Las mujeres posmenopáusicas que lidian con IU no deberían asumir que simplemente tienen que vivir de esa forma. Hablar con un profesional clínico sobre por qué ocurren las infecciones e identificar sus opciones es un paso importante para prevenir IU complicadas y sus consecuencias.
Para Norlian, identificar una estrategia preventiva que funcione marcó la diferencia en una forma dramática después de años de infecciones frecuentes y a veces aterradoras.
También aprendió a identificar sus síntomas en forma temprana y a reconocer su gravedad.
Su experiencia es un recordatorio importante para otras mujeres posmenopáusicas: Recibir un tratamiento para una IU no debería retrasarse y hablar con un profesional clínico sobre alternativas de prevención y tratamiento podría ser útil para que mujeres encuentren alivio y eviten IU complicadas.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de GSK.
Alex Fulton has been working in the wellness field for more than 20 years. She has written extensively about integrative medicine, herbalism, supplements and other topics related to holistic health. Alex also focuses on issues related to women's health, from menstruation to menopause. She has collaborated with physicians, midwives and functional medicine practitioners to promote natural approaches to health care for women. She has a BA in English from the University of Wisconsin-Madison.
Medically reviewed by Rashmi B. Halker Singh, M.D., FAHS, FAAN












