En 2020, aproximadamente el 34% de personas en Estados Unidos vivían con esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (EADM). Y se espera que esa cifra llegue al 40% (2 de cada 5 estadounidenses) hasta 2050 debido a las tasas cada vez mayores de obesidad.
Entender la EADM, incluyendo sus síntomas y posibles causas, podría ser útil para saber si tienes riesgo de desarrollarla.
¿Qué es la EADM?
Conocida anteriormente como hígado graso no alcohólico (NASLD, por sus siglas en inglés), EADM de hecho es un término general para un grupo de trastornos que ocurren cuando se acumula demasiada grasa en tu hígado cuando hay poco o nada de consumo de alcohol.
Con el tiempo, esta acumulación de grasa puede causar inflamación (hinchazón) en tu hígado, lo cual, a su vez, podría desencadenar problemas más graves.
Si no se trata, la EADM puede empeorar y convertirse en insuficiencia hepática asociada a disfunción metabólica o MASH por sus siglas en inglés, (conocida anteriormente como ENA, esteatohepatitis no alcohólica) que causa acumulación de grasa e inflamación del hígado.
Eventualmente, la MASH puede causar cirrosis, un trastorno hepático que ocurre cuando tejidos de cicatrices causadas por inflamación a largo plazo evitan que el hígado funcione normalmente.
Síntomas de la EADM
Puede tomar muchos años para que la EADM ocurra y podrías no tener síntomas a menos que desarrolles una MASH u otro trastorno hepático más grave.
Las personas con MASH u otros tipos de EADM podrían notar síntomas tales como:
- Dolor en la parte superior derecha de tu estómago (donde se encuentra el hígado)
- Cansancio o debilidad
- Pérdida de apetito
- Inflamación del estómago
- Disminución de peso sin causa aparente
- Piel y ojos (escleras) amarillentos (ictericia)
Factores de riesgo de la EADM
Los expertos no están seguros de por qué algunas personas son más propensas a tener acumulación de grasa en sus hígados o de por qué esta acumulación a veces causa problemas hepáticos más graves.
Sabemos que la EADM y la MASH tienen una conexión con:
- La genética: Las personas tienen hasta 12 veces más probabilidades de desarrollar EADM si un pariente de primer grado (padre, hermano o hijo) la tiene. Ciertos factores genéticos también son más frecuentes para personas hispanas.
- Sobrepeso y obesidad: Tres de cada 4 personas con sobrepeso y obesidad y 9 de cada 10 personas con obesidad grave tienen EADM.
- Resistencia a la insulina: Esto ocurre cuando tus células no reaccionan apropiadamente a la insulina en tu cuerpo para procesar glucosa en tu sangre.
- Diabetes tipo 2: Hasta 7 de cada 10 personas con diabetes tipo 2 también tienen EADM.
- Triglicéridos: Los triglicéridos son un tipo de grasa y altos niveles de ésta y otras grasas en la sangre se asocian a la EADM.
También podrías tener un mayor riesgo de desarrollar EADM (incluyendo MASH) si tienes:
- Síndrome de ovario metabólico poliendocrino (SOMP), conocido anteriormente como síndrome de ovario poliquístico (SOP)
- Apnea del sueño obstructiva
- Síndrome metabólico
- Tiroides hipoactiva (hipotiroidismo)
- Glándula pituitaria hipoactiva (hipopituitarismo)
- Deficiencia de la hormona de crecimiento
Si tienes cualquiera de estos trastornos, considera hablar con tu profesional clínico sobre tu riesgo personal de desarrollar EADM.
Prevención de la EADM
¿Las buenas noticias de la EADM? Puedes ayudar a prevenirla con cambios de tu estilo de vida.
Probablemente no es una sorpresa que los mismos hábitos saludables que promueven el bienestar general también son buenos para tu hígado. Estos son, entre otros:
- Comer bien, es decir, consumir muchas verduras, frutas, proteínas, grasas saludables y cereales integrales
- Consumir azúcar con moderación
- Evitar el alcohol
- Mantener un peso que sea saludable para la forma y tamaño de tu cuerpo
- Mover tu cuerpo la mayoría de días de la semana con actividades que disfrutes (baile, jardinería, caminatas, etcétera)
Mantén en mente que no tienes que cambiar tu dieta completamente o ir al gimnasio todos los días para reducir tu riesgo de EADM. Incluso cambios sencillos pueden tener un efecto importante en lo que se refiere a tu salud hepática.
Tratamiento de la EADM
El tratamiento de la EADM depende de cada persona, pero en general el primer paso es lograr tener un peso saludable si no lo tienes todavía.
Estudios muestran mejoras importantes de la cantidad de grasa en el hígado, la hinchazón y la cicatrización de personas con EADM que tuvieron reducciones de apenas el 5 al 10% de su masa corporal y que disminuciones de peso de más del 10% podrían aliviar el hígado graso completamente.
Luego, tu doctor podría recomendar medicamentos que sirven para reducir la cantidad de grasa en tu hígado.
Dos medicamentos que actualmente están disponibles para tratar a personas con MASH que tienen cicatrización hepática moderada a grave son:
- Comprimidos de resmetirom
- Inyecciones de semaglutide
Si tienes otros trastornos tales como diabetes tipo 2 o colesterol alto, tu profesional clínico probablemente te ayudará a controlarlos como parte de tu plan terapéutico de la EADM.
Tu hígado y tu salud
La EADM puede ser común, pero no es inevitable. Al tomar medidas sencillas tales como comer bien y hacer ejercicio en forma regular, podrías ayudar a reducir tus probabilidades de desarrollar trastornos hepáticos.
Si piensas que podrías tener un mayor riesgo de EADM, debido a tu genética, obesidad o a otros trastornos médicos, podría ser hora de conversar con tu profesional clínico.
Juntos, pueden evaluar cualquier síntoma que tengas y determinar un plan para obtener un diagnóstico y un tratamiento.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Merck.






