Mayo es el Mes de Concientización de la Hepatitis.
Aproximadamente 4.5 millones de adultos en Estados Unidos viven con enfermedades hepáticas crónicas y las mujeres tienen más posibilidades que los hombres de desarrollarlas.
Algunas personas podrían asociar las enfermedades hepáticas con el consumo de alcohol, pero la verdad es que muchos factores diferentes, tales como el sobrepeso, trastornos autoinmunitarios e incluso virus, pueden causar enfermedades hepáticas. Además, ciertos tipos de enfermedades hepáticas atacan principalmente a mujeres.
Aquí encontrarás información detallada de tu hígado, lo que hace en tu cuerpo y qué cosas malas pueden pasar.
Tu hígado: Qué es y qué hace
Somos muy afortunados de tener el hígado, que, con aproximadamente tres libras de peso, es el órgano interno más grande del cuerpo (técnicamente la piel es tu órgano más grande).
El hígado no recibe tanta atención como tu corazón o los riñones, pero este órgano de color rojizo y café, que tiene la forma de una pelota de fútbol americano y que se encuentra justo bajo tus costillas realiza muchas funciones impresionantes todos los días. Además, es el único órgano interno de tu cuerpo que puede sanarse a sí mismo y crecer de nuevo completamente si se daña o se remueve. Honestamente, ¿cuán asombroso es eso?
Aquí encontrarás un breve informe de solo algunas de las funciones que tu hígado realiza continuamente:
- Procesa los nutrientes de los alimentos
- Produce proteínas vitales
- Filtra toxinas de la sangre (¡esta función no solo es de los riñones!)
- Descompone sustancias peligrosas
- Almacena vitaminas y minerales
- Purga glóbulos rojos viejos
- Genera componentes necesarios para que tu sangre se coagule
Los Institutos nacionales de salud (NIH, por sus siglas en inglés) describen el hígado como "duro" y "resiliente". Independientemente de cuán fuerte sea el hígado, no es indestructible. Incluso un órgano capaz de sanarse a sí mismo puede dañarse, especialmente si se usa en exceso durante mucho tiempo.
¿Qué son las enfermedades hepáticas?
Las enfermedades hepáticas pueden ser agudas (a corto plazo) o crónicas (a largo plazo). Las enfermedades hepáticas agudas son más infrecuentes que las crónicas. En ambos casos, el hígado está demasiado saturado para funcionar, pero usualmente tienen causas diferentes.
Enfermedades hepáticas agudas
Las enfermedades hepáticas a corto plazo comúnmente son producto de infecciones virales, tales como la hepatitis A, o en algunos casos, sobredosis de paracetamol, también conocido como Tylenol (las advertencias en las etiquetas de los envases existen por algo). Dependiendo de la magnitud del daño, las enfermedades hepáticas agudas a menudo pueden tratarse, especialmente si se detectan suficientemente temprano.
En casos infrecuentes, las enfermedades hepáticas agudas pueden causar insuficiencia hepática total y, en esos casos, podría requerirse un trasplante de hígado.
Enfermedades hepáticas crónicas
A continuación: Las enfermedades hepáticas crónicas que son las más comunes.
Uno de los papeles clave que juega el hígado es purgar toxinas de la sangre, lo cual le hace especialmente vulnerable a enfermedades con el tiempo. Si el hígado está expuesto continuamente a niveles altos de toxinas y le obligan a trabajar a altos niveles, incluso los órganos más resistentes pueden deteriorarse con el tiempo.
Hay cuatro etapas de la enfermedad hepática crónica, que progresan según su gravedad:
- Hepatitis: Esta es la etapa de inflamación, cuando el hígado reacciona a una lesión o trauma. Si no se interviene para detener la inflamación, progresará a la siguiente etapa de fibrosis.
- Fibrosis: En esta etapa, a medida que el hígado se deteriora, el tejido saludable se reemplaza con tejido cicatricial. El hígado no puede funcionar normalmente con bandas de tejido con cicatrices. Sin embargo, incluso en esta etapa, si se detecta suficientemente temprano, el tejido cicatricial puede sanar. Sin embargo, si el hígado no tiene la oportunidad de sanar, la siguiente fase implica cicatrización permanente.
- Cirrosis: Una vez que ocurre la cirrosis del hígado, sus cicatrices se vuelven permanentes, aunque a veces pueden sanar en sus etapas tempranas si se trata la causa subyacente. A medida que la función hepática empeora, aparecerán gradualmente síntomas en el cuerpo. Sin embargo, tu cuerpo es muy bueno para compensar cuando el hígado no funciona normalmente, así que podrían pasar años hasta que aparezcan síntomas que puedan notarse. Incluso con cicatrices permanentes, si la enfermedad hepática se detecta relativamente temprano, es posible reducir la velocidad del progreso de la enfermedad o evitar daños adicionales.
- Insuficiencia hepática: La final y cuarta etapa de la enfermedad hepática es la insuficiencia hepática. La enfermedad todavía empeora lentamente y los síntomas podrían aparecer después de algún tiempo, pero en algún momento, señales completas de insuficiencia hepática se manifestarán. El único tratamiento para la insuficiencia hepática es un trasplante de hígado.
Síntomas de enfermedades hepáticas
Si tienes un malestar agudo de tu hígado, probablemente experimentes un dolor extremo en la parte superior derecha del abdomen, náuseas y vómito y una sensación general de malestar.
Con una enfermedad hepática crónica, podrías tener síntomas similares, pero también podrías experimentar los siguientes síntomas de empeoramiento:
- Ictericia (cuando las escleróticas y la piel se ponen de color amarillo)
- Confusión
- Comezón en la piel sin sarpullido
- Excremento blanco
- Orina muy oscura
- Sangrado y moretones que aparecen fácilmente
- Protuberancias de grasa pequeñas y amarillas en tu piel o párpados
- Disminución de peso
- Pérdida muscular
- Aliento con olor rancio
- Dificultad para digerir grasas
- Inflamación de las manos y los pies
- Pérdida del ciclo menstrual
- Inflamación de los testículos
La enfermedad hepática crónica tiende a empeorar lentamente con el tiempo, mientras el cuerpo compensa los daños hasta que la enfermedad es muy avanzada. Por eso, las personas podrían no notar síntomas de la enfermedad hepática de inmediato.
¿Cuáles son las causas de enfermedades hepáticas?
Las enfermedades hepáticas pueden ocurrir por un consumo excesivo de alcohol y esa probablemente es la razón que se conoce más comúnmente. Sin embargo, también pueden ocurrir sin ninguna relación directa con el estilo de vida. Por ejemplo, una infección o trastorno hereditario puede causar enfermedades hepáticas.
Hay más de 100 tipos diferentes de enfermedades hepáticas, pero algunas de las más frecuentes son:
- Enfermedad hepática autoinmunitaria: La hepatitis autoinmunitaria, tal como otros tipos de trastornos autoinmunitarios, puede ocurrir aleatoriamente cuando el cuerpo confunde a células hepáticas saludables con células foráneas y las ataca. Este tipo de enfermedad hepática es más frecuente en mujeres y en personas con asignación femenina cuando nacieron (AFAB, por sus siglas en inglés). La hepatitis autoinmunitaria puede ocurrir en mujeres de mediana edad (tipo 1) o en niñas de entre 2 y 14 años (tipo 2).
- Colangitis biliar primaria (CBP): La CBP es otro tipo de enfermedad hepática crónica que afecta principalmente a mujeres. También se piensa que tiene alguna relación con el sistema inmunitario y es más frecuente para mujeres de mediana edad.
- Hepatitis viral: Virus pueden causar enfermedades hepáticas agudas o crónicas. La hepatitis A, B, C, D y E son los casos más frecuentes de hepatitis viral, pero otros tipos, incluyendo el citomegalovirus, el virus de Epstein-Barr, la fiebre amarilla e incluso el virus del herpes simple (VHS), pueden atacar el hígado.
- Esteatosis hepática (SLD, por sus siglas en inglés): La esteatosis hepática es un trastorno que se conoce comúnmente como hígado graso. Se cambió el nombre porque los pacientes escuchaban frecuentemente el término "graso" y erróneamente pensaban que la enfermedad era su culpa, creían que no era algo serio o sentían vergüenza por la estigmatización de esa palabra. La esteatosis hepática incluye tres tipos de trastornos, incluyendo los asociados con el consumo de alcohol, que pueden tener varios niveles de síntomas y gravedad:
- Esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (EADM), conocida anteriormente como enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA), es el tipo más frecuente de enfermedad hepática y se produce por una acumulación de exceso de grasa en el hígado.
- Esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (EADM), conocida previamente como esteatohepatitis no alcohólica (ENA), puede incluir una acumulación de grasa y daños del hígado.
- Hepatopatía alcohólica (HPA), conocida anteriormente como enfermedad hepática asociada al alcohol (ARLD, por sus siglas en inglés), se produce por tomar más alcohol que lo que el hígado puede procesar. No se conoce el monto de alcohol que puede implicar un riesgo para una persona, pero generalmente se considera que es más de un promedio de cuatro bebidas al día para las mujeres y cinco al día para los hombres durante períodos prolongados de tiempo.
- La hepatopatía alcohólica y metabólica (HPA + Met) es una nueva categoría de enfermedad hepática que incluye factores de riesgo cardiometabólicos tales como obesidad, diabetes o alto colesterol junto con suficiente consumo de alcohol para que sea un factor contribuyente, pero no lo suficiente para elevar los niveles a los que se ven usualmente con la HPA clásica (entre dos y cinco bebidas al día para las mujeres y entre tres y seis para los hombres). Puede mostrar señales y síntomas de EADM o HPA.
- Cáncer hepático: Casi todo tipo de enfermedad hepática crónica, especialmente los causados por hepatitis o un consumo excesivo de alcohol, pueden incrementar el riesgo de cáncer hepático. El cáncer hepático también puede ocurrir en personas sin otras enfermedades hepáticas, al igual que cualquier otro tipo de cáncer.
¿Cómo identifican los proveedores de atención médica las enfermedades hepáticas?
El método más fácil para identificar señales tempranas de enfermedades hepáticas es mediante pruebas de sangre. Si sospechas que tienes riesgo de enfermedades hepáticas, si tienes antecedentes médicos de enfermedades hepáticas o si experimentas síntomas, deberías hablar con tu proveedor de atención médica (HCP, por sus siglas en inglés) acerca de pruebas de detección.
Las pruebas de la función hepática podrían no ser una parte tradicional de las examinaciones anuales, pero es conveniente evaluar cada cierto tiempo el órgano que trabaja más duro y que enfrenta oleadas constantes de toxinas, así que habla con tu proveedor de atención médica acerca de tu riesgo.
También puedes reducir tu riesgo general de enfermedades hepáticas o disminuir o detener el progreso de enfermedades hepáticas que tengas haciendo lo siguiente:
- Reduciendo el consumo de alcohol
- Manteniendo una dieta saludable
- Haciendo ejercicio en forma regular
- Evitando grasas saturadas
- Disminuyendo el consumo de azúcar
- Incorporando grasas saludables en tu dieta, tales como aceite de oliva, frutos secos y pescado
- Manteniendo un peso saludable
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Merck.
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