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Marijke Vroomen Durning, R.N.

Marijke Vroomen Durning, R.N., is a freelance writer in Montreal, Canada. Her work has been published in many outlets over the years, both online and in print. Marijke often describes her writing as the bedside teaching nurses want to do but rarely have the time for. Her experience working in healthcare has taught her what types of information people need and how to share it. One such need is medication and drug safety, so Marijke wrote the book," Just the Right Dose: Your Smart Guide to Prescription Drugs and How to Take Them Safely."  

Marijke is a member of the Association of Health Care Journalists (AHCJ), the American Society of Journalists and Authors (ASJA), and the Authors Guild. She is also a member of the Canadian Nurses Association (CNA) and is registered with the Ordre des infirmiers et infirmières du Québec (Order of Nurses of Quebec).

Full Bio
adult woman using her asthma inhaler
iStock.com/milan2099

Información básica del asma

El asma es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Aquí encontrarás lo que debes saber sobre los síntomas, factores de riesgo y opciones terapéuticas del asma.

Conditions & Treatments

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Imagina que respiras a través de un popote. Ahora imagina que corres o que tienes mucho estrés y que tratas de respirar a través de ese popote. Eso es lo que millones de personas con asma experimentan cuando tienen una "crisis" o episodio de asma.

Pero, ¿qué es exactamente el asma?

El asma es una enfermedad crónica que afecta tus vías respiratorias que se estrechan, se inflaman y a veces se llenan de mucosidad. La palabra "asma" se deriva de la palabra griega aazein que significa jadear con la boca abierta, una buena descripción en vista de cómo este trastorno afecta tu respiración.

Síntomas del asma

Los síntomas del asma varían para cada persona y también pueden cambiar, lo cual dificulta el diagnóstico.

Los síntomas del asma son, entre otros:

  • Dificultad para respirar
  • Opresión torácica
  • Sibilancia (un silbido que suena cuando exhalas)
  • Sensación de falta de aliento, tos o sibilancia cuando tratas de dormir
  • Tos o sibilancia que empeora con un resfriado o virus respiratorio

Las señales que indican que el asma está empeorando son, entre otras:

  • Síntomas más frecuentes
  • Menores lecturas en un medidor de flujo respiratorio, el cual mide cuánto aire tus pulmones pueden exhalar
  • Necesitar medicamentos de rescate más frecuentemente

Si los síntomas empeoran a tal punto que no puedes respirar o hablar sin jadear, eso es una emergencia médica. Llama al 911 inmediatamente.

Los tipos de asma y su gravedad

El asma varía de leve a letal y podría mejorar o empeorar con el tiempo.

Los profesionales clínicos clasifican los casos de asma en función de la frecuencia y gravedad de los síntomas:

  • Leve intermitente: Síntomas no más de dos días a la semana o dos noches al mes
  • Leve persistente: Síntomas más de dos veces a la semana, pero no todos los días
  • Moderada persistente: Síntomas todos los días y más de una noche a la semana
  • Grave persistente: Síntomas la mayoría de los días, casi todos los días y frecuentemente en la noche

También hay varios tipos de asma:

  • Alérgica: Se asocia a la inhalación de alérgenos, tales como polen, polvo o caspa animal
  • Inducida por ejercicio: Se desencadena por actividades físicas
  • Variante tusígena: La tos es el único síntoma o el síntoma principal
  • Ocupacional: Causada por sustancias desencadenantes en el lugar de trabajo
  • Nocturna: Los síntomas se manifiestan principalmente en la noche
  • Inducida por aspirina: Desencadenada por aspirinas y otros antiinflamatorios no esteroides (AINE)
  • Corticorresistente: No se alivia con tratamientos con corticosteroides estándar

Factores de riesgo y desencadenantes del asma

Cualquier persona puede desarrollar asma, pero tiende a ser un trastorno familiar. Podrías ser más propensa a tener asma si:

  • Uno de tus padres tiene asma
  • Tienes alergias tales como rinitis alérgica (también conocida como alergia al polen) o trastornos alérgicos tales como eccema (dermatitis atópica)
  • Tienes exposición a polvo, vapores químicos o moho en el trabajo
  • Fumas cigarrillos o tienes exposición a tabaquismo pasivo
  • Vives en áreas con alta contaminación del aire
  • Vives con sobrepeso u obesidad

Los desencadenantes de una crisis son cualquier cosa que cause que tus vías respiratorias reaccionen. Podrían ser alérgicos y no alérgicos.

Desencadenantes alérgicos frecuentes incluyen:

  • Polvo
  • Caspa animal
  • Polen
  • Moho
  • Alergias alimentarias

Desencadenantes no alérgicos frecuentes incluyen:

  • Humo, smog y contaminación del aire
  • Ejercicio
  • Infecciones respiratorias
  • Aire frío
  • Cambios de clima
  • Perfumes, detergentes y otros productos con esencias
  • Emociones intensas

Si bien las emociones intensas pueden desencadenar una crisis de asma, esto no significa que el asma sea "imaginaria", tal como muchas personas solían creer. Reír, llorar y otras emociones pueden hacer que músculos de tu cuerpo, incluyendo los que rodean tus vías respiratorias, se tensionen.

Quién eres y dónde vives también son factores que afectan el control y el riesgo de asma. Las poblaciones de raza negra, hispanas e indígenas en EE.UU. tienen mayores tasas de asma, más visitas a departamentos de emergencia, hospitalizaciones,y frecuentemente más dificultad para tener acceso a doctores y a medicamentos en comparación con personas de raza blanca.

Las personas de vecindarios de bajos ingresos podrían tener exposición a más contaminación en interiores y exteriores, humedad, moho y pesticidas.

Diagnóstico del asma

Para obtener un diagnóstico de asma, te harán una examinación física y contestarás preguntas relacionadas con tus síntomas y antecedentes familiares y luego tu profesional clínico hará algunas pruebas.

La prueba más frecuente para el asma es la espirometría que mide cuánto aire puedes inhalar y exhalar rápidamente. Si tu profesional clínico sospecha de alergias, te podrían hacer pruebas para detectarlas. Si notas síntomas cuando haces ejercicio, te podrían hacer una prueba de ejercicio, tal como caminar en una cinta sin fin o subir escaleras. Otra posible prueba para asma inducida por ejercicio es la prueba de provocación con metacolina, la cual implica la inhalación de medicamentos y repetir la espirometría para ver cómo tus vías respiratorias reaccionan a ese fármaco.

Control y tratamiento del asma

Personas con asmas leves o bien controladas usualmente reciben atención de sus profesionales clínicos de atención primaria. Personas con asmas más complejas, no controladas o graves podrían recibir la atención de neumólogos (doctores especializados en pulmones) y tal vez alergólogos.

No hay cura para el asma, pero la mayoría de personas pueden controlar los síntomas con medicamentos y cambios de estilo de vida para evitar desencadenantes.

Los medicamentos para el asma usualmente se dividen en dos grupos: fármacos de alivio rápido (rescate) y a largo plazo o preventivos (de mantenimiento).

Los fármacos de alivio rápido usualmente son inhaladores que funcionan rápidamente para relajar tus vías respiratorias. Podrían contener corticoesteroides (esteroides) para reducir la inflamación o broncodilatadores para ensanchar las vías respiratorias. Si los inhaladores no pueden controlar tus síntomas, podrías necesitar corticosteroides orales, tales como prednisona, o, en casos graves, corticosteroides por vía intravenosa.

Los corticoesteroides pueden salvar vidas, pero también podrían causar efectos colaterales graves tales como hipertensión, pérdida ósea (osteoporosis) y un mayor riesgo de infecciones si se usan demasiado frecuentemente o por períodos de tiempo largos. Para reducir este riesgo, tu profesional clínico podría recetar medicamentos preventivos si tienes crisis de asma con frecuencia.

Fármacos de control a largo plazo, también conocidos como medicamentos de mantenimiento, son útiles para reducir el número de crisis asmáticas, pero no funcionan como fármacos de emergencia porque su efecto toma tiempo y deben tomarse en forma regular incluso si no tienes síntomas.

Los medicamentos de mantenimiento a largo plazo comúnmente son corticoesteroides y broncodilatadores de acción prolongada que se inhalan.

Otras opciones son, entre otras, modificadores de leucotrienos (píldoras), medicamentos más antiguos tales como teofilina y biofármacos más nuevos. Los biofármacos pueden administrarse mediante inyecciones o infusiones y pueden usarse como tratamientos adicionales para personas con asma moderada o grave con síntomas que no pueden controlarse a pesar del tratamiento.

Vivir bien con asma

Con un buen control, la mayoría de personas con asma disfrutan vidas plenas y pueden trabajar, hacer ejercicio y disfrutar sus actividades normales.

Medidas claves para mantener tu asma bajo control son, entre otras:

  • Tomar los medicamentos preventivos exactamente como se recetaron
  • Mantener los inhaladores de rescate cerca y usarlos según las instrucciones
  • Evitar desencadenantes conocidos en la medida de lo posible
  • Mantenerse al día con las vacunas recomendadas, tales como la de la gripe
  • Consultas en forma regular con tu profesional clínico

Es importante hablar con tu profesional clínico si experimentas síntomas nuevos o si tus síntomas empeoran. Es posible que tengas que hacer ajustes a tu plan terapéutico.


Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Sanofi y Regeneron.

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