Cuando le diagnosticaron cáncer de próstata al esposo de RoseMary* hace 22 años, ambos tuvieron mucha incertidumbre y sabían que ese diagnóstico podría cambiar sus vidas.
Lo que no pudieron anticipar plenamente era en qué magnitud el tratamiento cambiaría sus vidas sexuales o que eventualmente aprenderían a redefinir la intimidad juntos.
Su esposo primero tuvo una consulta con el doctor porque estaba orinando más frecuentemente. Se hizo pruebas, una biopsia y luego le diagnosticaron cáncer de próstata.
Después de considerar sus opciones terapéuticas, optó por una cirugía, una remoción completa de su próstata. RoseMary dijo que cuando se hizo el procedimiento sabían de la posibilidad de efectos colaterales, incluyendo incontinencia urinaria y disfunción eréctil.
Su esposo tuvo ambos efectos colaterales.
Más de dos décadas después, aún tiene incontinencia urinaria y nunca recuperó su función eréctil. Pero ya no tiene cáncer y no se arrepiente de su decisión.
"Es impresionante la dignidad y la gracia de este hombre a pesar de lo que le pasó", dijo. "Es un infante de marina y pienso que por eso no se quejó ni siquiera una vez".
Para RoseMary, sin embargo, ser la pareja de alguien con cáncer de próstata le enseñó que sobrevivir el cáncer es solo parte de la historia. Las parejas también tienen que descifrar lo que pasa luego, incluyendo cómo enfrentar los cambios relacionados con el sexo, la intimidad y su relación.
El tratamiento para el cáncer de próstata puede afectar la salud sexual
Los cambios de la salud sexual después del tratamiento del cáncer de próstata son relativamente comunes, según Nazanin Moali, Ph.D., psicóloga clínica y terapeuta sexual que ha trabajado en este campo por 15 años. Dependiendo de la persona y el tratamiento, ya sean cirugías, quimioterapia o terapia hormonal, los cambios pueden incluir disfunción eréctil, imprevisibilidad de las erecciones, pérdida de libido, cambios del deseo sexual y dificultad para experimentar orgasmos.
Algunas personas podrían descubrir que el tipo de estimulación que funcionaba antes del tratamiento ya no funciona.
Eso podría hacer que las parejas tengan que replantear lo que significa el sexo para ellas.
"Todavía puedes tener una vida sexual saludable y gratificante independientemente del desenlace clínico", dijo Moali.
La clave, explicó, es estar dispuestos a comunicarse sobre lo que se siente bien, lo que ha cambiado y lo que cada persona necesita y a buscar ayuda profesional de un terapeuta sexual si fuese necesario.
Ambas personas podrían sentir dolor
Los efectos físicos del tratamiento los sufre la persona con cáncer de próstata, pero los efectos emocionales, relacionales y sexuales pueden afectar al paciente y a su pareja.
Moali dijo que algunas mujeres y parejas con las que ha trabajado sienten mucha gratitud de que su pareja haya sobrevivido el cáncer mientras que simultáneamente asimilan el dolor de perder la vida sexual que tenían antes del tratamiento. Otras tienen frustración sexual pero se sienten culpables cuando lo reconocen.
También puede haber una dinámica complicada en lo que se refiere a la iniciación de las relaciones sexuales. Un hombre que experimenta disfunción sexual como desenlace clínico de un tratamiento podría sentir vergüenza o ansiedad sobre su desempeño sexual. Su pareja, mientras tanto, podría evitar iniciar momentos de intimidad porque no quiere presionar o hacer que él se sienta incómodo.
Y cuando una mujer también ha asumido el papel de cuidadora, la transición para volver a tener una vida romántica o sexual podría ser difícil.
Esas emociones aparentemente contradictorias, es decir, la gratitud, la tristeza, la frustración, el dolor, la culpa y el deseo, pueden ocurrir al mismo tiempo, dijo Moali. En vez de suprimirlas, ella alienta a las parejas a reconocer, comprender y aceptar todas esas emociones, a expresar lo que sienten y a hablar sobre lo que el sexo y la intimidad significan para ellas ahora.
RoseMary recuerda que experimentó algunas de esas complejidades.
Su esposo todavía tenía deseo sexual después de la cirugía, dijo, pero la disfunción eréctil cambió su percepción de su desempeño sexual. Ella sintió su frustración y tristeza, incluso si él no hablaba de eso directamente.
"Yo necesitaba un poco de motivación", dijo RoseMary. "Identificamos un método diferente para tener intimidad".
Con el tiempo, aprendieron a comunicarse de otra forma y se volvieron más creativos en lo que se refiere a la intimidad.
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Expandir la definición del sexo
Para RoseMary y su esposo, adaptarse significó quitar el énfasis en las relaciones sexuales e identificar otros métodos para proporcionar y recibir placer.
"Nos volvimos creativos", dijo.
Masajes, caricias y otras formas de estimulación sexual se volvieron una parte más integral de su relación. Eso también ocurrió con algo mucho más sencillo: besarse.
"Ahora podría devorarlo a besos", rio RoseMary, hablando de su esposo hoy.
Dijo que también dependieron de la sinceridad, la comunicación e incluso el humor a medida que identificaban lo que funcionaba para ellos.
La flexibilidad es algo que Moali alienta a sus clientes a que practiquen en forma regular. Dijo que participar en "exploración sexual" es importante.
"Hay diferentes formas en las que se puede experimentar orgasmos", explicó Moali. "En vez de definir el sexo exclusivamente como relaciones sexuales con penetración, las parejas pueden considerar una gama mucho más amplia de experiencias sexuales y sensuales, incluyendo besarse, acariciarse, masajes sensuales, sexo oral, masturbación mutua y juguetes sexuales".
Alienta a las parejas a pensar en el significado subyacente del sexo en su relación. ¿Es el placer? ¿Sentirse deseado? ¿Conexión? ¿Sensualidad? Una vez que las parejas identifican lo que realmente buscan cuando tienen sexo, podrían descubrir que hay muchas formas para lograr eso.
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Prepararse para los cambios antes del tratamiento
Para Samantha Karcher, estas inquietudes todavía son, en gran parte, sobre lo que podría ocurrir.
A su esposo le diagnosticaron recientemente cáncer de próstata después de que sus niveles de la prueba APE, o antígenos prostáticos específicos, aumentaron gradualmente en los últimos años, justificando más pruebas y una biopsia.
Esta pareja finalmente optó por una cirugía que se espera que se lleve a cabo en octubre de este año. Si bien su esposo no ha experimentado ningún cambio sexual todavía, ya hablaron con su cirujano sobre la posibilidad de que su función sexual cambie.
Kartcher admite que siente incertidumbre.
Su esposo siempre ha tenido mucha libido, y si bien su cirujano les dio un poco de tranquilidad, no hay garantías sobre cómo exactamente reaccionará su cuerpo al tratamiento.
Por ahora, Karcher trata de apoyarle sin mostrar ansiedad.
"Simplemente deseo apoyarle en todo lo que pueda", dijo.
Moali dijo que tener estas conversaciones antes del tratamiento puede ser útil para que las parejas se preparen. Alienta a sus pacientes a que pregunten a sus profesionales clínicos sobre los posibles efectos colaterales en su salud sexual y sobre los tratamientos y recursos disponibles en vez de esperar hasta que haya un problema.
Si hay dificultades sexuales, las parejas también pueden pedir que les refieran a profesionales clínicos que se especializan en la salud sexual o tratamientos relacionados. Terapias sexuales pueden ser útiles para que las parejas trabajen en sus preocupaciones de comunicación, de deseo sexual y de intimidad, mientras que los proveedores médicos pueden hablar sobre opciones terapéuticas para cambios físicos.
La comunicación puede ser uno de los recursos más importantes
RoseMary desea que las parejas que enfrentan el cáncer de próstata sepan que no tienen que lidiar con estos cambios en silencio.
Asesoría no fue algo que ella y su esposo buscaban específicamente para su cáncer de próstata, pero, en retrospectiva, piensa que eso puede ser importante para parejas que tienen dificultades para comunicarse.
Su recomendación después de 22 años es sencilla: No te culpes. No culpes a tu pareja. Y no pretendas que todo está bien si no lo está.
"Trata de ser sincera y honesta y de reconocer lo que realmente necesitas", dijo.
Eso podría ser decir que extrañas la intimidad sexual. Podría ser preguntar a tu pareja qué se siente bien en vez de solo asumirlo Y podría ser aceptar que la intimidad después del cáncer de próstata no es exactamente lo mismo que era antes.
Actualmente, RoseMary dice que su vida sexual ha cambiado, pero que la afección y la intimidad siguen siendo parte de su matrimonio.
Después de todo lo que experimentaron, RoseMary no describe el efecto que el cáncer de próstata tuvo en su relación como un obstáculo. Ella prefiere otra palabra.
"Cambio".
Para las mujeres que tienen parejas que están empezando con este proceso, esa distinción podría ser importante. Una vida sexual que cambia no necesariamente implica que terminará. Con comunicación, flexibilidad y apoyo, las parejas pueden descubrir formas nuevas para mantener su cercanía y aprender conceptos nuevos para replantear lo que es una intimidad gratificante para ellos.
*No se divulgó su apellido para preservar su privacidad.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Bayer.
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