"Esta vez quiero hacerlo de una forma distinta", le dije a mi oncólogo cuando presentó su plan de quimioterapia junto con inmunoterapia. "He estado leyendo sobre medicina alternativa y me gustaría probar eso, además de las terapias con medicamentos que me recomiendas".
Fue como si hubiera susurrado una contraseña secreta. Los ojos de mi médico se iluminaron.
"Puedo ayudarte con eso", me dijo. "Tengo una maestría en medicina alternativa, pero cuando ejerzo en este hospital, no puedo indicarlo. Solo puedo discutirlo si el paciente lo solicita".
No me sentí traicionada por él tanto como por el sistema hospitalario. ¿Por qué no compartían con avidez remedios naturales que podrían ayudar? Hasta el día de hoy, no tiene sentido para mí, pero me siento la necesidad a decirle a otras mujeres: Pregunten acerca de la medicina alternativa - no como un reemplazo de las terapias con medicamentos, sino como una herramienta complementaria. Y pregunta más temprano que tarde.
Mi oncólogo me puso en contacto con un especialista en medicina alternativa en Colombia que dirige un programa de cuidados paliativos para pacientes con cáncer. Me inscribí en el programa de inmediato, intrigada por su enfoque en la mente, el cuerpo y el espíritu. Empecé a practicar la meditación, cambié a una dieta orgánica y comencé a hacer ejercicio todos los días. Para el aspecto espiritual, me reconecté con mi religión católica.
Para dejar en claro, no reemplacé ni invalidé los tratamientos contra el cáncer que mi oncólogo en Miami planificó para mí. Adicionalmente, le informo todo lo ejecutado en el programa. Esto es importante porque algunas hierbas pueden interferir con las terapias con medicamentos contra el cáncer. Hasta ahora, el curso de cuidados paliativos se combina perfectamente con mis tratamientos de quimioterapia e inmunoterapia - y los cambios en mi calidad de vida han sido significativos.