Tenía siete meses de embarazo en 1990 cuando tuve un caso grave de varicela. Nos aterraba pensar en la probabilidad de perder a nuestro hijo. En las etapas tempranas del embarazo, la varicela, también conocida como lechina, puede causar cicatrices, lesiones de los órganos fetales y discapacidades de desarrollo y de aprendizaje. En embarazos tardíos, puede ser mortal para la madre y el bebé.
En esa época, no había ninguna vacuna ni tratamiento en EE.UU. No tenía otra alternativa que tener esperanza de que todo saldría bien. Mi obstetra hizo consultas a domicilio para que yo y el virus nos mantengamos lejos de su consultorio. Durante tres semanas, mi vientre de embarazada y yo soportamos la agonía, la fiebre, los escalofríos y una comezón constante que me mantuvo despierta durante la noche. Mi esposo y yo contuvimos la respiración y esperamos que el parto de nuestro hijo no se adelante. En vez de eso, él nació dos semanas tarde, ileso. Tuvimos suerte. Y decidí no tomar más riesgos.
Tan pronto como la vacuna contra la varicela estuvo disponible en el consultorio del pediatra de mi hijo en 1995, fuimos los primeros en obtenerla. Mi hijo recibió su vacuna al igual que sus hermanas menores unos años más tarde. Quería asegurarme de que ninguno de ellos tenga riesgo de desarrollar un virus potencialmente peligroso en su adultez, tal como me pasó a mí.
¿Qué son las vacunas?
Las vacunas contienen una forma debilitada o inactiva de un virus, tal como el de la varicela, y entrenan a nuestros sistemas inmunitarios a reconocer el virus y a generar anticuerpos para combatirlo. Es como un manual de instrucciones para nuestro sistema inmunitario. Si suficientes personas tienen inmunidad por las vacunas, la inmunidad colectiva hace que sea más difícil que se disemine la enfermedad y algunos trastornos eventualmente desaparecen completamente. Es la razón por la cual no vemos casos de viruela o bebés con polio en pulmones de acero.
Algunos cambios recientes de las recomendaciones de las vacunas, sin embargo, están creando dudas y causando confusión para algunas personas y esto ha provocado que algunas personas pausen el proceso de vacunación indefinidamente. Esto está haciendo que enfermedades que estaban casi erradicadas, tales como el sarampión, por ejemplo, tengan brotes nuevamente. Con brotes epidémicos cada vez más frecuentes, hice que me administren la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola y paperas) de refuerzo el año pasado. Recibí una de las primeras vacunas triple víricas en 1971. Lo último que necesito a mi 63 años es tener sarampión especialmente porque soy una sobreviviente de choque séptico. Le envié un mensaje a mi proveedor de atención médica (HCP, por sus siglas en inglés) y solicitó que se haga una prueba de sangre para evaluar mis anticuerpos, que en efecto tenían niveles bajos. Si no estás segura del estado de tus vacunas o si no sabes si necesitas ciertas vacunas o no, hablar con tu proveedor de atención médica es conveniente.¿Para qué vacunas eres elegible?
La farmacéutica Alisha Reed, miembro del Consejo de asesoría de la salud de la mujer de HealthyWomen y fundadora de Your Self Care Prescription, recomienda preparar una lista de preguntas que puedes llevar a tu consulta. "Empieza preguntando a tu proveedor de atención médica sobre tu situación y la de tus hijos en lo que se refiere a las vacunas actuales y sobre las inmunizaciones que ya recibiste", recomendó Reed. Tu proveedor de atención médica comúnmente puede ver esto en tus expedientes médicos.
Preguntas que puedes hacer a tu proveedor de atención médica acerca de las vacunas
Vacunas recomendadas
- ¿Qué vacunas se recomiendan para mí (o para mi ser querido)?
- ¿Es importante que reciba esta vacuna?
- ¿Es alguna de las vacunas recomendadas opcional o son necesarias todas?
- ¿Con qué frecuencia debo recibir estas vacunas?
- ¿Hay algún momento del año en el que debería obtener las vacunas?
- ¿Pueden administrarse más de una a la vez?
La seguridad y los efectos colaterales
- ¿Hay algún riesgo de que reciba las vacunas que se recomiendan para mí?
- ¿Cuáles son los efectos colaterales más frecuentes de cada vacuna?
- ¿Hay alguna reacción grave que deba conocer?
Los antecedentes médicos y los medicamentos que tomas actualmente
- ¿Hay vacunas que debería considerar por mis antecedentes médicos o trastornos específicos?
- ¿Hay vacunas que debería evitar por mis antecedentes médicos o trastornos específicos?
- ¿Debería preocuparme en lo que se refiere a interacciones entre los medicamentos que tomó y las vacunas?
Podrías hacer preguntas relacionadas con tu elegibilidad para ciertas vacunas. Esto dependerá de tu edad, factores de riesgo y trastornos médicos. Personas con enfermedades pulmonares tales como EPOC, por ejemplo, deberían preguntar si las vacunas les protegerán contra enfermedades pulmonares, tales como el covid-19, la gripe o el VRS. Hay algunas vacunas recomendadas para personas embarazadas, para bebés y para niños pequeños.
Las personas que viajan también necesitan varias vacunas para visitar otros países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) proporciona mucha información sobre vacunas relacionadas con viajes. El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), la American Academy of Pediatrics (AAP) y la Asociación médica estadounidense (AMA, por sus siglas en inglés) también proporcionan información confiable sobre las vacunas en general que puedes usar para preparar una lista para una consulta con tu proveedor médico. Y si te preguntas si una de tus vacunas anteriores todavía funciona, pide que se evalúen tus anticuerpos, tal como lo hice yo para el sarampión.
Interacciones medicamentosas y períodos de tiempo entre las vacunas
Otra buena pregunta es si los medicamentos tendrán interacciones o contrarrestaran la eficacia de las vacunas. "Algunas personas no pueden recibir vacunas mientras se someten a quimioterapia o mientras reciben anticuerpos monoclonales", dijo Reed. Algunas tienen sensibilidad o reacciones debido a los conservantes de las vacunas. Haz preguntas sobre los ingredientes. Todas estas son buenas preguntas y definitivamente deberías incluirlas en tu lista.
Pregunta a tu proveedor de atención médica cuáles vacunas son las más importantes para ti o tu familiar y si puedes retrasar u omitir ciertas vacunas. Pregunta con qué frecuencia deberías recibir refuerzos. Identifica si puedes recibir más de una vacuna a la vez o si necesitas esperar un período de tiempo entre ellas. "Algunas personas reciben las vacunas contra la gripe y contra el covid-19 juntas", dijo Reed.Cuál es la temporada de las vacunas
Pregunta a tu proveedor de atención médica cuál es el mejor momento del año para recibir tus vacunas. "Comúnmente, las enfermedades respiratorias pueden empezar en el otoño y no habrá una reducción hasta que salgamos del invierno", explicó Reed. Pero no siempre. Si bien el invierno es definitivamente la temporada más alta, algunos trastornos ocurren durante todo el año. Mi esposo y yo recibimos vacunas actualizadas contra la gripe y el covid-19 cada septiembre. Y ambos recibimos las dos versiones de las vacunas contra la neumonía unos años antes. Cuando tuve neumonía en agosto de 2023, fue algo lamentable, pero me recuperé en mi hogar en vez de ingresar a un hospital tal como ocurrió cuando me dio neumonía en abril de 2021 porque no estaba vacunada.
Determinar el momento oportuno para las vacunas
Reed recomienda que hables con tu proveedor de atención médica si debes programar una vacuna en un día específico de la semana por si tienes una reacción. Mi esposo y yo nos retrasamos para nuestras vacunas contra el herpes zóster. Estaba retrasándola porque temía que tuviera alguna reacción incómoda. Tuve herpes (el virus del herpes zóster), una infección viral que causa un sarpullido muy doloroso, hace más de una década, y fue algo grave. Me tomó seis meses recuperarme y esa enfermedad causó daños de los nervios. Nuestro proveedor de atención médica sugirió que recibamos la vacuna el viernes para que usemos el fin de semana para recuperarnos si fuese necesario. Mi esposo estuvo bien; él cortó el césped del jardín. La primera y segunda dosis (que también programé para un viernes) me golpearon fuerte y pasé el fin de semana en cama con síntomas similares a los de una gripe, los cuales desaparecieron el domingo en la tarde. Aun así, todo esto fue mejor que de hecho tener herpes zóster.
Tu proveedor de atención médica puede hablar sobre posibles efectos colaterales contigo y el Sistema para reportar eventos adversos a las vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) también proporciona información completa sobre los efectos colaterales y eventos adversos de las vacunas. Reed recomendó obtener la información correcta de personas reales con certificaciones reconocidas.
Recursos
Vacunas para niños: American Academy of Pediatrics (AAP)
Vacunas durante el embarazo: American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG)
Vacunas para viajes: Organización Mundial de la Salud (OMS)
Sistema para reportar eventos adversos a las vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés)
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Moderna.
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